29 de mayo de 2011

El Último Gran Héroe


Vale... reconozcamos que fue un fracaso en taquilla y la crítica no fue muy indulgente con ella pero... ¿Acaso se podría decir lo mismo ahora? En mi opinión, fue una de las primeras películas que recuerdo, abordaban de tal manera el cine dentro del cine... quizás por eso en su momento no tuvo el éxito que debiera. Simplemente, y como muchas de las películas que Hollywood y nuestro amigo "Suache" hacen en armonía, es una cinta para entretener, pero entretener desde un punto de vista diferente: desde dentro de la película ¿Quién no ha soñado con eso alguna vez? El ver las cosas desde el interior, el ser protagonista de la aventura...

Ciertamente el argumento es la mar de simple, pero opino que resultón en su conjunto. Es una parodia de todas las grandes películas de acción y héroes hasta su fecha, con guiños increíbles, cameos por doquier, risas, explosiones, situaciones imposibles en la vida real... ¡Esto es cine en un solo pack! Si os gusta este tipo de películas, sin duda El Último Gran Héroe os hará pasar unos momentos muy divertidos y entretenidos.

Memorable me parece la escena del lago de brea (petróleo para los amigos) en la cual Jack Slater (nuestro querido "Suache") cae de lleno y acaba hasta las cejas de crudo... ¡Pero tranquilos! Un pequeño pañuelo y una breve salida de plano y... ¡Voilá! Ante la atónita mirada de Danny (el chaval que entra en la película), Jack aparece completamente limpio... ¡Juas! Ante situaciones así, ya os imagináis el tono del film ¿Verdad?

Sin duda una gran incomprendida de su tiempo y que, a día de hoy, más de una película ha copiado su formato, teniendo más éxito y reconocimiento. Por fortuna el tiempo ha sido más o menos indulgente y, hoy por hoy, a pesar de no ser recordada por muchos, quienes tengan la curiosidad de verla, se llevarán una grata sorpresa, reconociéndola como una de las grandes predecesoras en este tipo de géneros. La banda sonora es otro tema genial, con éxitos y grupos tan reconocidos como AC/DC, Megadeth, Aerosmith, Cypress Hill... ¡El mejor Metal para una cinta de acción! (con esto dan ganas de subir el volumen bastantes decibelios más de lo permitido).

En fin... poco más que decir. Lo mejor es verlo uno mismo y juzgar. De seguro más de una persona se alegrará de haberse dejado caer por ese cine, con esa entrada mágica y ver como la ficción, se hace realidad. O mejor dicho en este caso: como la realidad, se hace ficción.

¡Sayonaras & Dorayakis piratillas! 
¡Que corra el ron!
Arnold como Jack Slater

FICHA TÉCNICA [THE LAST ACTION HERO]

>> Género: Acción, aventura, comedia, fantasía
>> Dirección: John McTiernan
>> Producción: John McTiernan
>> Guión: Zak Penn, Adam Leff, Shane Black, David Arnott
>> Música: Michael Kamen
>> Fotografía: Dean Semler
>> Montaje: Richard A. Harris, John Wright
>> Reparto: Arnold Schwarzenegger, F. Murray Abraham, Austin O'Brien, Charles Dance, Robert Prosky, Tom Noonan, Joan Plowright, Frank McRae, Anthony Quinn, Bridgette Wilson, Mercedes Ruehl, Art Carney, Ian McKellen, Charles Kalani, Jr.
>> País: Estados Unidos
>> Año: 1993
>> Duración: 130 minutos
>> Productora: Columbia Pictures

Last Action Hero (en español "El último gran héroe" o "El último héroe de acción") es una película cómica de acción de 1993 dirigida por John McTiernan. El film, que representa una sátira del género, cuenta la historia de Danny, un joven que le encantan las películas de acción, particularmente las de su héroe Jack Slater. Película protagonizada por Arnold Schwarzenegger como el héroe ficticio de acción Jack Slater y él mismo a la vez.

>> Sinopsis ¡Ojo! Spoilers.

Danny Madigan (Austin O'Brien) es un chico amante de las películas de acción, especialmente las de Arnold Schwarzenegger, que se representa a sí mismo en la película. Su afición por estas películas es tal que lo perjudica en la escuela y le crea muchos problemas. Su película favorita es la secuela de Jack Slater, cuya cuarta parte está a punto de estrenarse.

Un día antes de la avant premiere de Jack Slater IV, Danny visita a su viejo amigo Nick (Robert Prosky), dueño de una sala que proyecta películas clásicas ubicada en los barrios bajos de Nueva York. Nick le ofrece a Danny una función privada de la película que éste acepta sin dudar; también le regala una entrada de cine dorada que según Nick tiene poderes mágicos y que el mismo Harry Houdini le entregó.

Poco después de que la película comience, la mitad de la entrada que Danny conserva se torna azul, y entonces una carga de dinamita que aparece en la película traspasa la pantalla y cae en el suelo de la sala, poniendo nervioso a Danny. Antes de que pueda escapar, la dinamita explota y Danny desaparece.

Danny cae en el asiento trasero de un auto en movimiento, y descubre que éste es manejado por su héroe de acción, Jack Slater. Entonces entiende que ha entrado en la película, y se une a Slater para ayudarlo en su trabajo de policía, y para que éste lo ayude a volver al mundo real. Sin embargo Slater es escéptico, y solo cree que Danny dice fantasías ya que se niega a creer que su vida y sus aventuras son una mera película.

Danny no logra convencer a Jack, y entonces pasan por la mansión donde Danny sabe que se ubican los villanos de la película, y se lo indica; Jack, con escepticismo, accede. Toca a la puerta de la mansión (donde efectivamente vive el villano de la película, el capo mafioso Tony Vivaldi, interpretado por Anthony Quinn) y atiende al guardaespaldas de Vivaldi, Benedict (Charles Dance). Jack se va luego de que Benedict lo obligue a retirarse después de mostrarle a sus fieros perros guardianes, pero mientras se van Danny menciona a Benedict como "el malo del ojo de vidrio". Benedict escucha esto y como, al igual que Jack, no cree la historia de Danny- decide averiguar cómo este sabía de él y su secreto del ojo de vidrio que usa.

Después de vivirse grandes aventuras en la película, Benedict se deshace de Vivaldi y espera la llegada de Slater a su mansión. Cuando llega, Jack forcejea con Benedict, pero cuando lo lanza hacia una pared, Benedict, que había conseguido la mitad de la entrada de Danny, pasa al mundo real a través de un agujero dimensional. Slater, asombrado, cruza con Danny el portal y llega al mundo real.

Benedict, impresionado por la realidad (la capacidad de que los "chicos malos" puedan ganar), decide utilizar la mitad de la entrada para llevar a la realidad a villanos de distintas películas para vengarse de Jack, en la avant-première de Jack Slater IV. Mientras, Jack, que queda consternado al ver un cartel publicitario de Jack Slater IV y descubrir que como decía Danny es una persona ficticia, acompaña a Danny a su casa, donde lo esperaba nerviosa su madre. A la semana siguiente, después de una charla con la madre de Danny descubre que hay cosas más importantes que la acción en el mundo, y decide no volver a la película.

En la avant-première, Jack, luego de salvar al Schwarzenegger real del Ripper (el villano de Jack Slater III, que Benedict ha traído al mundo real) sube a la azotea del cine, donde lo vuelve a encontrar junto con Danny. Después de que el Ripper lance al vacío a Danny (el cual consigue colgarse de una gárgola), le lanza su hacha a Jack y éste la usa para derribar un poste de alta tensión y electrificar el suelo para electrocutarlo, gracias a la tormenta que caía. Luego, salva a Danny.

Entonces, aparece Benedict, que dispara mortalmente a Jack en el pecho (cosa que no sucedería en la ficción). Cuando va a rematarlo, Jack forcejea con Benedict y tras robarle su revólver, le dispara a su ojo de vidrio y detona la bomba dentro de él. La entrada que Benedict poseía también se destruye, y una pequeña parte cae junto a la puerta de una sala donde pasaban El Séptimo Sello de Ingmar Bergman, lo cual provoca que la Muerte pase al mundo real.

Danny lleva a Jack, moribundo, en ambulancia al cine de Nick. Allí trata de llevarlo a la ficción, donde el impacto de bala sería solo una herida menor. Entonces, llega la Muerte (Ian McKellen), que le aconseja a Danny que busque la otra mitad de la entrada. Danny la consigue y logra devolver a Jack a la película, donde su herida es insignificante. Aceptando su realidad, Slater, feliz, maneja hacia el horizonte bajo el atardecer.

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