16 de mayo de 2011

La Crónica del Pirata: III Japan Weekend Madrid

La crónica del pirata.
¡Arrasa con lo que veas... y generoso no seas!

¡Yo-ho, yo-ho, un gran pirata soy! Bienvenidos lectores y demás calaña de los siete mares a esta sección de eventos. En esta ocasión os hablaremos sobre el III Japan Weekend que se celebró del 24 al 26 de Septiembre en Madrid.

¿Por dónde empezamos? Mmmm… un buen trago de ron seguro que me despejaba las ideas ¿¡Por qué no hay ron!? En fin, al grano. Originalmente, los Japan Weekend surgieron para dar a conocer la cultura nipona de una manera entretenida y diferente aunque, con el pasar del tiempo, más bien se han convertido en una alternativa del ExpoCómic y ExpoManga, eventos más antiguos y de características similares. A pesar de ello, no deja de tener su encanto y sobre todo, las gentes que acuden a él son las que hacen que este evento valga la pena, ya sea en los fríos nortes, en los cálidos sures o en cualquier punto de la geografía en donde se celebre.

El único “pero” del Japan Weekend de Madrid es su organización. ¿Por qué es tan desastrosa a veces, cuando muchos de los stands y gentes que van, son las mismas de otros eventos? ¿Quién maneja el timón de este destartalado barco a la deriva? Así pues, no es de extrañar ocurrencias tales como que el mismo viernes, día de la inauguración, aún se vieran las cosas a medias, con técnicos montando los escenarios y algunos stands a medio colocar. Aparte de esto, el resto de días fue un despropósito de mala coordinación, atrasos en las actividades y en algunos casos, improvisados escenarios en vista de que se quedaban sin sitio. Otro punto negativo es el precio, si en anteriores ocasiones se contaba con un “precio anticrisis” destacable, esta vez no se gozaba de esa condición de rebaja tan clara y una vez dentro, consumir cualquier cosa era algo prohibitivo. Normal que ante tanto descontrol muchas gentes acabaran el sábado (día de más concurrencia) hasta las narices de esperas, agobios, precios e improvisaciones. Para mí que los organizadores eran eunucos.

¿Tan malo fue? Os preguntaréis. ¡Para nada! Quitando estos fallos, que bien es cierto podían haber sido evitados, fue un evento divertido y digno de recordar. La participación fue un éxito y todos estaban dispuestos a ayudar y pasarlo bien. ¿En qué lugar si no, puedes lanzarte al ataque de un pirata rival, espada en mano y terminar hablando de las procelosas aguas de Benidorm? Raro era ver a alguien sin lucir un elaborado cosplay o sin alguna bolsa llena de artículos de los numerosos stands. La muchedumbre se arremolinaba en torno a los escenarios y gritaba de emoción con los artistas invitados al evento. La zona de videojuegos era un desenfreno de gentes luchando a Dragon Ball, Naruto, Tekken, Street Fighter… unos bailando como posesos, otros cantando guitarra en mano al Rock Band, pero todos disfrutando como grumetillos.

Mencionando a los artistas invitados, tanto el viernes como el sábado, se pudo disfrutar con la energía de Soma, llenando el recinto con sus canciones, y el sábado y domingo, la apoteosis, la “monosidad” en persona: ¡La increíble Yuuki! No habréis visto nada tan entregado al público hasta que no la veáis a ella. Tuvo incluso el detalle de antes de cantar el domingo, comunicar en español, la victoria de Alonso en la F1. Sin duda uno de los platos fuertes del evento fue ella: sus canciones invitan a bailar, a saltar y a cantar a coro. Dicen que es de mal fario llevar a una mujer a bordo, pues yo os digo: a Yuuki la enrolaba en mi barco sin dudar.

Otro momento importante fueron los concursos de cosplay. Para esta ocasión, se dividieron en varias categorías de las cuales, las más destacadas fueron la libre -donde todo el mundo podía participar ya fuera en grupo o individual- y la purista, donde los participantes nos demostraban su perfección tanto en la actuación como en el esmerado vestuario. Decir que en esta edición, todas las categorías eran de gran nivel, lejos de aburridas actuaciones en solitario o coreografías sin sentido. A destacar sin duda esos personajes Disney macabros y el gran cosplay de Trinity Blood. Los jueces lo tuvieron difícil la verdad. ¡Un cosplay! ¡Me encantan los cosplays, que corra el ron!

También a tener en cuenta y ya un clásico en estos eventos es la conocida Batalla de Cosplays, en donde los participantes combaten entre sí durante aproximadamente un minuto, con las características de su personaje como única arma. Improvisación, buen humor y aplausos del público que son quienes eligen al ganador, son los ingredientes. Este año disfrutamos de batallas tan épicas como la de Luffy contra el asesino de la cuchara, Lara Croft contra Demix y todo lo que invocaba y la del T-800 contra mí, ¡El Capitán Jack Sparrow! (androide eunuco por cierto).

El resto de actividades, aunque de menor consideración, también eran interesantes: concurso de “Ka-me-ha-me-has”, comida de manicomio, softcombat, rol, tarot, para-para, bodas friki, talleres de dibujo, torneos de Dragon Ball y un largo etcétera para estar siempre con algo que hacer. Si a pesar de todo, nada de lo anterior era del interés de los más exigentes, una pequeña sala de cine proyectaba animes de diversas épocas y estilos durante la jornada, mientras llegaba la hora de los platos fuertes: las versiones en español de Evangelion 2.0 y La chica que saltaba a través del tiempo, que saldrán a la venta dentro de unas semanas de la mano de Selecta Visión.

En resumen mis queridos piratas de agua dulce, un evento como cualquier otro, con sus más y sus menos, pero con más cosas positivas que negativas. Perderse entre los stands de camisetas, maquetas, mangas, animes y accesorios, oler el ramen recién preparado con todas sus sabrosas variantes, ver la cantidad de actividades preparadas y participar en ellas sin pensárselo, ponerse a correr como loco entre los pasillos y que la gente te siga… son las pequeñas cosas que hacen de estas reuniones un gran día pase lo que pase, un día para ser uno mismo o, por qué no, ser otro.

Jack-consejo final: si os vais a “cosplayar” y queréis destacar, procurar no hacerlo de Kuroshitsuji. Está muy de moda y gran parte de la gente va de sus personajes. A no ser que queráis formar una secta conjunta y ver clones todo el día, os recomiendo buscar otra cosa, por lo menos en una temporada. Lo mismo va por One Piece.

Lo mejor: el evento en sí y sobre todo la gente. Con cada nueva ocasión dan lo mejor de sí mismos y pocos son ya los que van en plan gallos de corral buscando destacar y mirando por encima del hombro. Todos tienen una sonrisa en la cara y una amabilidad que más quisieran muchos se diera de puertas hacia afuera.

Lo peor: la organización. Si en los “Expos” es perfecta, en los “Japan” es como si tuvieran un ojo de madera: colas enormes que no avanzan, retrasos e improvisaciones, precios cada vez más elevados… y encima no tienen ron.

¡Sayonaras & Dorayakis! ¡Siempre recordaréis este día como el día en el que leísteis al Capitán Jack Sparrow!


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