17 de mayo de 2011

La Crónica del Pirata: X Expomanga

¡Bienvenidos chicos y chicas (o lo que seáis) una vez más! Como ya sabréis, hay momentos -casi siempre de hecho- en los cuales las cosas se ven según el cristal desde donde se mire. Pues bien, mirando a través del fondo de mi última botella de ron, vamos a embarcarnos en el relato que nos llevó a visitar el último evento organizado en Madrid los días 6, 7 y 8 de Mayo: El Expomanga 2011. ¡Soltad amarras, llenas las bodegas de barricas de ron y arrasad con lo que veáis! (eunucos abstenerse).

Es el décimo aniversario del Expomanga y para celebrarlo, Fumiaki Takahashi, el Embajador de Japón en España, fue el encargado de realizar la presentación del evento. Tras un breve discurso, en el cual se tuvieron unas palabras de recuerdo a la tragedia de Japón de hace unos meses, se inauguró oficialmente el salón, que cada año atrae a más personas de todos los rincones. Como sucedió con el Expocómic de diciembre del 2010, la organización montó todo lo imaginable para deleite de los fans en el Palacio de Cristal de la Casa de Campo. Un enorme recinto que albergaba la friolera de más de 50 stands especializados en cómics, manga, merchandising, videojuegos, autores, exposiciones y un largo etcétera (lástima de la taberna con ron, sigo insistiendo en que falta una).

La distribución es perfecta: en toda la planta inferior del Palacio de Cristal hay espacio suficiente para albergar todo lo anterior, un enorme escenario y todas las visitas que se puedan esperar (cerca de 30.000 personas este año). Los precios muy asequibles, por 4€ al día disponías de una entrada y la posibilidad de llevarte un magnífico manga y como viene siendo tradición, todo aquel que vaya de cosplay el último día, tiene la entrada gratuita (y por cosplay no nos referimos a aquellos que se ponen únicamente un sombrero de paja… eunucos, como los odio). En resumen, un amplio recinto en el cual pasear y disfrutar sin agobios de todo lo que el Expomanga nos puede ofrecer

Así pues, el viernes, que suele ser el mejor día para ver las tiendas y cuando más calmada está la cosa, mi querida grumetilla Ilfrin y un servidor nos adentramos en las procelosas y misteriosas instalaciones en pos de cotillear (y comprar) algo. Tras bajar las escaleras, lo primero que el visitante percibe son los geniales olores del stand de fuentes de chocolate y el ramen, dirigiéndose a ellos cual zombis todos y cada uno de los que entran en su radio de acción. Tras saciar el antojo, nos enteramos de las actividades del día, a destacar el gracioso Concurso de Carteles Estúpidos, los Friki Trivial, los torneos de rol (Munchkin, Jungle Speed…) y los talleres que no podían faltar sobre cosplay y juegos orientales.
Una pequeña exposición de cosplays muy, pero que muy elaborados, cedidos por la Asociación Uzu, aguardaba al fondo del recinto para admiración de todos (y envidia de los mencionados sombreros de paja). Trabajos como Trinity Blood, Soul Calibur o Code Geass entre otros, descansaban orgullosamente en sus maniquíes. Cabe mencionar que muchos de estos trajes, han sido ganadores de concursos de cosplay por todo el país y han sido confeccionados por aficionados a la caracterización de manga, anime y videojuegos.

La sala multimedia, nos mostró proyecciones del Studio Ghibli, novedades de Namco-Bandai y por parte de Selecta Vision vimos La Isla del Olvido y un especial de Evangelion 2.22.

Aquí y allá observamos pequeños grupos de gentes compartiendo aficiones, ensayando para las actuaciones del domingo o simplemente, demostrando sus habilidades. Los stands disponen de infinidad de cosas para el friki más exigente: colecciones exclusivas, figuras de edición limitada, armas de variable calidad y precio, juegos, camisetas y complementos, katanas que resultan ser paraguas… ¡Quiero una! (nunca se sabe cuando el Kraken te puede babear). Lo dicho: diversidad de sobra incluso para pasar todo el día dando vueltas por los stands, ¿qué más se puede pedir?.

Pasando ya al sábado, día álgido y de gran recepción donde los haya, lo que más asusta es la enorme cola que se forma en las taquillas. Todo aquel poco previsor o bien falto de tiempo, se veía obligado a aguantar una fila de casi medio kilómetro si quería entrar. Por suerte, Ilfrin y el presente pirata, haciendo uso de la pulsera de poder conocida como “Pase de Prensa”, nos ahorramos la espera. Con éstas, al son de “tengo un pase de prensa” (antes tenía un tarro de tierra) entramos nuevamente en el recinto, contemplando el Expomanga en todo su esplendor.
Lo primero es lo primero. Nos dirigimos a la sala VIP a entrevistar a la dibujante española Kaoru Okino, muy simpática ella y que respondió sin problemas a todas nuestras preguntas. Una vez terminado el trabajo “de mesa”, toca el trabajo de campo, y a eso fuimos. El día comenzó con una serie de concursos que buscaban la mejor capa de superhéroes y el mejor dibujo en diferentes categorías. Conferencias de rol y manga se daban en las salas especialmente montadas para ello, batallas de Softcombat y talleres estaban presentes durante toda la jornada. Torneos de rol y videojuegos eran el plato fuerte del día para aquellos afines a estos adictivos entretenimientos, Trivials y las proyecciones de Crónicas desde Cipango, Wakfu y Dr. Slump cerraban las actividades del día junto con clases de iniciación al japonés.

Pero esto no es todo. Como cada año, los visitantes nos demostraban cada vez más lo elaborados de sus trabajos. Siempre se ve algún que otro cosplayer mediocre (sí, voy a nombrar de nuevo a los eunucos del sombrero de paja) pero en general, cada año el evento crece más y la gente hace creaciones más elaboradas. Nos ha llamado la atención más de una Babydoll (Sucker Punch), el grupal de Harry Potter, Caballeros del Zodíaco, Black Lagoon… por nombrar algunos. Elfos, militares, zombis, demonios, asesinos, piratas, entrenadores, espartanos, cazadores, soldados imperiales y rebeldes (con causa), ángeles vengadores y un muy, muy largo etcétera era lo que se podía ver en el Palacio de Cristal. No había rincón sin cubrir por una cámara ni gente haciendo nuevas amistades. Sólo en estos sitios es posible ver a papiVader luchando con un ángel sádico-vengador y un pirata llevando su casco en una bolsa mientras come caramelos (se había acabado el ron). Otras situaciones nos dejaban ver a Wally que, tras años siendo buscado por la gente, decidió salir a la luz y hacerse fotos con todo el mundo. Entrenadores Pokémon se buscaban entre sí para liarse a tortas, ninjas en busca de Naruto (que por cierto, pocas veces se deja ver el chaval) asolaban los stands y actividades. Vamos, que si no lo pasas bien es porque no quieres o eres eunuco.

La nota negativa del día se la llevan las colas. Es inevitable y una incomodidad pero qué se le va a hacer, por lo menos en la entrada. El problema prioritario es la susodicha cola que se forma en los lavabos. No tiene mucho sentido que en un recinto tan grande, sólo se habilite un baño, creando esperas de más de media hora si quieres asearte un poco. Otra espera que se hacía agobiante era la cola del ropero. El puesto era grande sí, pero para el volumen de gente que entra, no estaría de más poner alguien extra de personal. Con sólo dos personas como que no se da a basto (y como una de ellas quiera ir al baño, siéntate a esperar a que vengan las tortugas marinas).

Otro punto menos y un golpe de remo se lo lleva este año el stand de maquillaje. Aparte del tiempo de espera, en esta ocasión se formó una pequeña trifulca por gente que se iba y volvía sin aviso, madres con hijas que se saltaban la cola y metían a toda su prole y un sinfín de malentendidos y malas caras en un sitio en el que la gente va a pasarlo bien, simplemente. La causa está clara: el responsable del stand, el señor “Maquillator”. Si permite que se cuele gente y no frena las cosas cuando hay que frenarlas, es decir, cuando son nimiedades, de nada sirve ponerse gallito cuando es demasiado tarde. Esto sólo ocasiona incomodidad y alguna que otra actuación no muy noble. La solución al final es callar (todo sea por un poco de sangre en el brazo) y para otro año ir con la mosca detrás de la oreja para evitar estas cosas. Así que cuidaos las espaldas piratillas, hay gente muy “malosa” por ahí.
¡La venganza del ángel castigador!
¿Y el domingo? Ahora vamos a ello, no me seáis impacientes u os dejo sin ron. El domingo es el día clave, el día de lucirse, de entrar gratis, de aprovechar las ofertas de los stands y sobretodo, es el día del concurso de cosplay. Como cada año y en cada evento, los chicos de Versus, se lucieron de lo lindo, mostrándonos una actuación que hasta el mismísimo George Lucas envidiaría en la cual, Lord Vader y sus soldados imperiales se enfrentan a las tropas rebeldes con la ayuda de los Jedi. Cómo no, ganaron el concurso. Destacamos también las increíbles actuaciones y elaborados cosplays de Harry Potter (ganadores del premio infantil), Assassins Creed (premio al mejor grupal), Caballeros del Zodíaco, Lineage II y Queen of Hearts entre otros. Que mejor forma de empezar un domingo que viendo cosas bien hechas (mirada fulminante a los del sombrero de paja).

El resto del día, volvimos a ver concursos de todo tipo y talleres, torneos de rol, videojuegos y más proyecciones: Akira, Ghost in the Shell II, Evangelion 1.11, y Yatterman. Una genial actuación del grupo de percusión japonesa Seiwa Taiko (no os perdáis la entrevista en unos días) nos dejó a todos boquiabiertos. Aparte de dar un espectáculo digno de verse una y otra vez, fueron muy agradables a la hora de acogernos entre ellos para someterles al tercer grado.

Por último, pero no menos importante, durante todo el Expomanga, pudimos conocer de cerca y asistir a sesiones de firmas con autores como Carla Berrocal (Hire, Mad Trio, Quatroccento), Javi Cuho (Lost Kingdom, Las Horas Perdidas), Studio Kôsen (Lêttera), Kaoru Okino (Joker, Hell´s Heaven), Belén Ortega (Himawari), Xian Nu Studio (Wicked Lovely) entre otros muchos. Los dobladores Jesús Barreda (Rugrats, Naruto), Angel Coomonte (Soy Leyenda, Prince of Persia), Sara Polo (Mentes Criminales, True Blood) y Alex Saudinos (Naruto, Los Simpsons, Bob Esponja) también nos hicieron disfrutar con sus experiencias y comentarios.

Terminando: un grandioso fin de semana en el cual merece la pena estar. Expomanga se ha superado una vez más. Como digo siempre, las gentes que asisten son los que hacen grandes estos eventos. Si aún no lo conocéis no sé a qué diantres estáis esperando. Un buen lugar para arrasar con lo que se vea (y generoso no ser), dejarse llevar y lo más importante: pasárselo bien. Si no sales con una sonrisa de oreja a oreja y con los pies molidos, no eres de este mundo. Mmmm… quizás del Reino de Davy Jones. ¡Nos vemos en la siguiente crónica grumetillos! Hasta entonces… ¡Que corra el ron!

Lo mejor: el Expomanga en sí mismo. La relación calidad-precio+diversión hace que merezca la pena incluso dejarse caer unos minutos. Las fuentes de chocolate y las gentes que acuden al propio evento, que son quienes les dan vida.

Lo peor: las interminables colas, los cuatro gatos que van de sobrados y se cuelan. Que no haya ron ¿porqué no hay ron?.
¡Pipiru Piru Piru Pipirupiiii! (Dokuro Chan persigue a Jack con Excaliborg).

Ahí vamos de nuevo...

Léelo también en:

No hay comentarios:

Publicar un comentario