17 de mayo de 2011

Marcha Zombi Madrid 2011

Regla #1: Medio zombi sigue siendo un zombi.

Con esta premisa, el pasado 2 de abril muchos ciudadanos de la capital madrileña salieron a las calles dispuestos a encontrarse de todo, y así fue… un año más se celebró la famosa Marcha Zombi, que recorre las calles del centro de la ciudad a ritmo de sonidos guturales, arrastrar de pies y lamentos. Una fiesta no sólo para los no-muertos, sino para todos aquellos dispuestos a acompañar a tan simpáticos seres en su periplo a través de las calles -cual siniestra procesión de Semana Santa- y disfrutar tanto de la fiesta en sí como del esmero y dedicación que muchos ponen en sus maquillajes.

Regla #2: Una barra de acero no se queda sin munición.

La Marcha Zombi Madrid tuvo su origen en el año 2007 bajo el nombre de “Primer Día del Orgullo Zombi” y como homenaje al director, escritor y actor estadounidense George A. Romero. Por aquel entonces, unos 200 zombis venidos de toda la geografía española asaltaron la capital con su peculiar caminar. Desde entonces, ha ido creciendo exponencialmente, convocando cada vez más zombis hasta alcanzar la friolera de más de 1200 muertos vivientes recorriendo las calles de la capital. Asimismo, bajo el lema de “Zombis solidarios con el hambre” se recogen cada vez más alimentos semi y no-perecederos para la asociación “Pasión por el Hombre Bocata” que destina lo recogido para alimentar a familias necesitadas del poblado de Las Barranquillas, en Madrid.

¡No somos zombis, somos infectados!

Bajo este pegadizo lema, comenzó la concentración de no-muertos en el llamado “Arbol Zombi” situado frente al Pabellón de Deportes de la Comunidad de Madrid. Centenares de personas con la cabeza abierta, horribles heridas y quemaduras pululaban por la calle a la espera de comenzar la marcha. Desde zombis en miniatura, pasando por animales “tuneados” y gentes de todas las edades, no había sitio al que se mirara en el que no se encontrara un elaborado maquillaje, que a más de uno le hacía dudar si en verdad era real o simplemente attrezzo. Siths poseídos por el reverso zombi, Predators con mala baba, Heidis entradas en años con la cabeza de su abuelo en mano, enfermeras con mala pinta, quemados muy quemados y sobre todo, mucha mucha sangre y cerebros por doquier.


Mientras el resto de zombis iban llegando poco a poco, unos cuantos decidieron ir en busca de alimento. ¿El objetivo? Las fans de Justin Bieber que desde hace días, aguardaban cola para ver el concierto que daría en el Pabellón de Deportes. Así pues, un cada vez más numeroso puñado de no-muertos rodeó y persiguió a las fans al grito de “cerebros” y “Justin es un zombi”. La cosa no hubiera pasado de anecdótica de no ser porque en un momento dado,  una de las fans -ante el mal pronunciar del nombre de su ídolo por parte de los zombis y alguna que otra burla ante una foto del cantante- decidió arremeter a guantazo limpio contra ellos, creando una mini batalla campal entre ambos bandos. Unas con el estandarte de “moríos malditos” y otros con “ya estamos muertos” ocasionó algún que otro momento de tensión, pero sin que la cosa, por fortuna, llegara a más. Una vez las cosas se calmaron, todos los presentes zombificados se dirigieron al Arbol Zombi para asistir al típico discurso de arranque y la foto de rigor, siendo cada año más difícil meter a todos en una captura, dado el elevado número de personas que asisten. Decid “cerebro” y sonreíd al pajarito…

Regla #3: Un móvil sonando es un aviso para cenar.

Y comienza la marcha. Dirigidos por un putrefacto Beetlejuice megáfono en mano, todos los no-muertos ponen rumbo al metro de Goya para dirigirse a Chueca. Imaginad más de 1000 zombis arrastrándose por los pasillos, dejando las paredes ensangrentadas y dando sustos a diestro y siniestro. Cada vez que un “vivo” entraba, la totalidad de los zombis se abalanzaban sobre la víctima al son de “comida”. Algunos se lo tomaban bien, otros no tanto. Es lo que tiene ser zombi, que la mayoría no los comprende y los margina. Pobres.

Terminado el periplo por el suburbano, nos reunimos con otros zombis que esperaban en las afueras de Chueca, llegando a una cantidad ingente de no-muertos, que llenaba la plaza en su totalidad y las calles colindantes. Las caras de los que tranquilamente estaban en las terrazas tomando una copa eran un poema ¿Cómo estaríais si de pronto, la plaza se llena de gente ensangrentada y el único sonido que se escuchara fueran gemidos y arrastrar de pies? Pues eso, a esa cara me refiero. Parece que por fin arrancamos de nuevo. El señor Beetlejuice nos guía hasta la calle Fuencarral, donde descenderemos todo el recorrido hasta llegar a la Gran Vía para finalizar en la Plaza del Carmen.

El trayecto como el día a día de cualquier zombi: con un augusto caminar se recorrieron las calles de Madrid, sembrando el camino de gritos, sustos, alguna que otra risa y sobre todo, mucha diversión. Para que luego digan que los zombis no saben pasárselo bien. Visto de lejos, no deja de ser un paseo desde un punto A a un punto B pero… la gracia está en la caracterización y en creerse de verdad un zombi, en andar como tal, asustar como tal y… beber batidos de cerebro como todo buen no-muerto. Simple pero efectivo, más aún si participas. Ya sea con un elaborado maquillaje como con un pegote de tomate en la cara, el simple hecho de asistir ya da muchos puntos a este evento. Si tenéis la posibilidad de ir algún año y os atraen los zombis, es un muy buen plan para pasar un día solo o con amigos. Además. Tras la caminata, se organiza una fiesta en la Sala Wind con DJs, sesiones de fotos y performance de zombis ¿Qué más se puede pedir?.

Preparad vuestras ropas más harapientas, sacad la sangre de la nevera y revolcaos por el suelo… la siguiente marcha zombi os espera. Hasta entonces, sed buenos y cuidado con los cerebros caducados, que dan acidez.

Léelo también en:

No hay comentarios:

Publicar un comentario