1 de julio de 2011

Humor Pirata: Les Luthiers (Canto + Humor)

¡Saludos damas y caballeros! (o lo que seáis) Hoy os traigo la historia de Les Luthiers, ese gran grupo de música y humor argentino, que tantas risas nos ha creado desde los años 60. ¿Alguien no los conoce? Lo dudo... todos, de una forma u otra, hemos crecido oyendo alguna canción, alguna frase suelta o alguna gracia de ellos a lo largo de los años. Sin duda, una gran formación que sigue tan en forma como antaño.

¿Cómo olvidar a ese genio llamado Mastropiero? ¿Y al gran Warren Sánchez? ¿Y esas crónicas radiofónicas, parodiando hábilmente los regímenes dictatoriales? En mi opinión, Les Luthiers son capaces de sacar punta a todo con humor, con música, con respeto y, sobre todo, con creatividad y originalidad.

Tienen ese humor absurdo y estúpido que lo hace especial. Me encanta cuando el señor Daniel Rabinovich se traba con las palabras y eso, ocasiona unos monólogos sin sentido para al final, decir una simple frase con una palabra aparentemente complicada. Enorme, genial, insuperable... yo creo que más de una vez tienen que improvisar. Estas cosas no salen en un guión ¡Juas!

En resumen: músicas originales, instrumentos rocambolescos, humor fresco y divertido, actuaciones memorables... ¿Qué más se puede pedir? Si queréis pasar un buen rato, no dudeís en verlos. La risa estará asegurada. Eso sí, se entienden mejor con los años. Yo de pequeño pequeñajo me reía, pero no pillaba la mitad de las cosas. Es necesaria la experiencia del tiempo para comprobar, que en efecto, muchas de sus canciones y gags, son parodias que seguramente hemos vivido de cerca, hemos oído y que, cómo no, ya entendemos mejor. 

Antes de irme, y como diría Marcos Mundstock:

"El camino de la sabiduría es largo. Encontrarás la fuerza en Kioto. Encontrarás la destreza en Kuwen. Pero la paz... se encuentra en Bolivia".


LA DECADA DEL 60

>> Los comienzos: El coro de Ingeniería.

Todo comenzó a principios de los años 60, en el coro de la facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA), dirigido por el maestro Virtú Maragno. Aquel coro, como todos los de la UBA, estaba abierto a estudiantes de cualquier carrera.

Por aquella época, se desarrollaba en la Argentina una intensa actividad coral universitaria. Todos los años se realizaban festivales corales nacionales, que duraban una semana y representaban un importante acontecimiento cultural. Según era costumbre, en el cierre de esos festivales los estudiantes presentaban entremeses humorísticos.

Un día de comienzos de 1964, Gerardo Masana , un integrante del coro de Ingeniería, se presentó a un ensayo con un libreto y unas partituras bajo el brazo, una caja con pelucas y un sueño: poner en escena una opereta cómica llamada Il figlio del pirata, con música de Carlos Mangiagalli. La obra había sido estrenada en Madrid en 1883, y desde entonces, había pasado al olvido.

El libreto era un cuadernillo de papel amarillento copiado a pluma y cosido a mano, que tenía más de 70 años, y que había traído desde Barcelona por el abuelo materno de Gerardo, un inmigrante catalán que había sido actor y director teatral.

El argumento de Il figlio del pirata era muy divertido y satirizaba varios lugares comunes de las tragedias operísticas. La intención de Masana era presentar esa obra en el cierre del Quinto Festival Nacional de Coros Universitarios, a realizarse en la ciudad de La Plata.

El proyecto representaba todo un desafío. La parte lírica era exigente y los estudiantes deberían actuar, algo a lo que no estaban muy acostumbrados. Además, la puesta en escena incluía vestuario de época, escenografía y efectos especiales, como truenos, rayos y una burbujeante pócima venenosa.

El entusiasmo con el que Masana se abocó a los preparativos, hizo que un grupito de coreutas lo siguieran sin vacilar. Finalmente, el sábado 26 de septiembre de 1964, la obra fue presentada, y tuvo una magnifica repercusión entre el público.

Aquella función fue histórica; por primera vez, actuaron juntos en un mismo escenario cuatro futuros integrantes de Les Luthiers: Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés, Daniel Rabinovich y el propio Masana.

Al año siguiente, lejos de dejarse intimidar por la súbita fama adquirida en el mundillo coral universitario, el Flaco Masana decidió doblar la apuesta, y compuso la Cantata Modatón. Era una obra escrita al estilo de La Pasión según San Mateo, de Johann Sebastian Bach, pero con la letra tomada del prospecto de un laxante.

Masana propuso, además, que la interpretaran con una orquesta conformada por exóticos instrumentos construidos por ellos mismos. El Flaco había dado el ejemplo, al crear, con tubos de cartón, papel maché y las ruedas de un carrito, el bass-pipe a vara, instrumento que aún hoy, cuarenta años más tarde, sigue siendo empleado por Les Luthiers. 

Núñez Cortés, que por aquel entonces era estudiante de química, se entusiasmó con la idea y construyó el tubófono parafínico cromático, un instrumento de viento hecho con tubos de ensayo. Su afinación era tan precisa que al escribir la partitura, Masana lo eligió para que llevara la melodía. Otros instrumentos desarrollados por aquel entonces, como el gom-horn y la manguelódica neumática, también son empleados hoy en día por Les Luthiers. 

El debut tuvo lugar al cierre del Sexto Festival de Coros Universitarios, en la ciudad de Tucumán. La incorporación de Jorge Maronna, de sólo 17 años de edad, hizo que en aquella obra participaran cinco futuros componentes de Les Luthiers.

El resultado fue apabullante. Nadie esperaba semejante grado de creatividad y elaboración en un festival amateur.

Esta vez el éxito trascendió al ámbito universitario. Algunos periodistas dedicaron más espacio en sus comentarios a la Cantata Modatón que al resto del festival.

Dijo el cronista de la revista Confirmado: "Hace un año habían cautivado a sus colegas cuando interpretaron una increíble ópera de Mangiagalli... Sin embargo, Modatón barrió con cualquier precedente. La cantata fue ideada por Gerardo Masana, y se inspira en el prospecto explicativo de un laxante...La composición química del remedio, sus propiedades, las indicaciones, sus efectos y la posología son tratados en forma precisa en la cantata…"

Los responsables de Modatón, opus No debe ser utilizado en caso de náuseas, debieron inclinarse ante el vendaval de aplausos que siguió a la interpretación.

La Cantata Modatón significaría, para el grupo liderado por Masana, su ingreso al profesionalismo. Pero aquellos jóvenes ni siquiera lo sospechaban.

LA DECADA DEL 70

>> Johann Sebastian Mastropiero.

En 1970, Les Luthiers ingresó al circuito porteño de cafés concert, con Querida Condesa: Cartas de Johann Sebastian Mastropiero a la condesa de Shortshot. Aquel espectáculo, presentado en el café concert La Cebolla, significó la incorporación definitiva de Mastropiero al repertorio del grupo. 

El personaje había sido creado en 1962 por Marcos Mundstock, quien leía su biografía en fiestas del coro y otros eventos informales. Lo acompañaba con el piano Rodolfo Melín, otro integrante del coro, ya fallecido. 

Freddy Mastropiero fue su primer nombre. “Le puse Mastropiero porque sonaba medio mafioso”, explica Mundstock en Les Luthiers de la L a la S . “Y Freddy porque tenía un sabor gracioso antes del apellido italiano”.

A comienzos de 1966, cuando I Musicisti comenzó a preparar su primer espectáculo, y notó que las obras que tenía no alcanzaban para conformar un show entero, surgió la idea de resucitar al personaje de Mundstock. Pero le cambiaron el nombre, y lo bautizaron Johann Sebastian Masana, apodo con el cual Gerardo Masana –autor de todas las canciones de que disponían hasta el momento- había firmado la Cantata Modatón. 

Años más tarde, cuando Les Luthiers decidió incorporar al personaje a sus espectáculos, le volvieron a cambiar el nombre, debido a que Masana ya no era el único compositor del grupo. Decidieron, entonces, bautizarlo con su nombre actual: Johann Sebastian Mastropiero. Desde aquel momento, Mastropiero acompaña todos los espectáculos de Les Luthiers, y la sola mención de su nombre despierta una oleada de risas entre la platea.

>> Un asistente multifunción.

A fines de 1969, se había sumado al grupo José Luis Barberis, un utilero del Di Tella de 23 años, que los había asistido en la segunda temporada de Blancanieves y los 7 pecados capitales. “Al principio trabajé con ellos sólo como utilero”, dice Barberis. “Pero con el tiempo pasé a cumplir funciones de asistencia general.”

Barberis era casi un integrante del grupo. Aparecía vestido de smoking, igual que los luthiers y salía a saludar al escenario con ellos, al final de las funciones. Ocasionalmente Mundstock lo integró en algún chiste escénico, aunque Barberis siempre optó por no intervenir demasiado. “No me interesaba llamar la atención sobre el escenario”, dice. Barberis se retiró de Les Luthiers en 1977, tras ocho años de labor.

>> Temporada en la costa atlántica.

El paso de Les Luthiers por La Cebolla le abrió las puertas para ir a tocar al café concert del mismo nombre ubicado en la ciudad costera de Mar del Plata, que en los meses de vacaciones tenía una intensa actividad artística. Hacia allí se dirigieron los luthiers, dispuestos a conquistar al público de la llamada "Ciudad feliz". 

Pero aquella primera experiencia no fue muy buena. El creciente protagonismo de Les Luthiers irritó a la cantante Nacha Guevara, otra de las figuras incluidas en la programación artística de La Cebolla. Una discusión hizo que Guevara agrediera a Marcos Mundstock con un vaso de vidrio. El episodio derivó en seis puntos de sutura en el rostro del luthier, y una condena a dos meses de prisión en suspenso para la agresora. 

LA DECADA DEL 80

>> Funciones inolvidables.

Durante los años 80, el conjunto realizó tres funciones inolvidables. La primera tuvo lugar en la sala Avery Fisher Hall del Lincoln Center de Nueva York, el 2 de noviembre de 1980, con un espectáculo traducido íntegramente al inglés.

La respuesta, tanto del público como de la crítica, fue altamente favorable. El New York Times escribió que tenían “credenciales excepcionales”, y Variety señaló que el debut había probado ser “un éxito hilarante”. 

>> ¡Al Colón!.

Por aquel entonces, los luthiers no tomaban muy en serio la posibilidad de tocar en el Teatro Colón, uno de los más importantes escenarios de la lírica mundial; aquella idea les resultaba lejana.

Sin embargo, el 1 de agosto de 1986, el público porteño se enteró, a través de una rueda de prensa difundida masivamente, de que Les Luthiers se presentaría, ese mes, en el mencionado teatro, donde interpretaría una recopilación de obras llamada Recital Sinfónico 86, a beneficio de la fundación "Convivir", de lucha contra la drogadicción.

Las entradas se pusieron a la venta tres días antes, y se agotaron en un par de horas. Tan grande fue la repercusión que se decidió poner a la venta localidades para presenciar el ensayo general, que se realizaría el mismo día de la función, a las 11 de la mañana. Nuevamente, las entradas se agotaron en unas horas. 

Finalmente, el 11 de agosto los luthiers se subieron a las tablas del Colón. Allí interpretaron cinco obras solos, y luego otras tres con la orquesta sinfónica del teatro: el Concerto Grosso alla rustica, el Concierto de Mpkstroff y la zarzuela náutica Las majas del bergantín. Entre el ensayo y la función, Les Luthiers convocó a 6.000 espectadores. 

La tercera función inolvidable que el conjunto protagonizó durante los años 80, fue el lunes 26 de diciembre de 1988, en el marco del festival "3 días por la Democracia",que se realizó al aire libre, en un gigantesco escenario montado en la intersección de las avenidas 9 de Julio y del Libertador. El objetivo era celebrar el quinto aniversario de la recuperación de la democracia argentina, junto con el 40° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Más de 50.000 personas presenciaron aquel espectáculo. Todo un récord. “Actuamos con pantallas de video a los costados”, dijo Rabinobich. “Fue un show que personalmente me encantó, aunque no transitaría ese camino. Lo nuestro no es para eso, si bien prefiero teatros grandes o miniestadios antes que reductos pequeños”. 

“Lo que ocurre es que no podemos actuar en espacios tan grandes, porque nuestros espectáculos son muy teatrales, y al no haber transmisión directa, se pierden muchas cosas”, aclaró López Puccio.

Durante los años 80, los logros continuaron. Les Luthiers siguió sumando países a sus giras, incorporando a Colombia, Paraguay, Perú, Cuba y Ecuador.

En esta década, Les Luthiers presentó cinco espectáculos: Luthierías, Por humor al arte, Humor dulce hogar, Viegésimo aniversario (la segunda recopilación del grupo) y El reir de los cantares. Tambien lanzaron dos discos: Muchas gracias de nada (1980) y el Volumen 7 (1983).

Humor dulce hogar (1985) fue el último espectáculo que contó con la participación de Ernesto Acher, quien se retiró al año siguiente, poco después de la mencionada función en el Teatro Colón.

LA DECADA DEL 90

>> Nuevas perspectivas.

La década comenzó con una buena noticia: la publicación de un libro sobre la historia del conjunto. Se trata de Les Luthiers de la L a la S , del reconocido periodista y escritor colombiano Daniel Samper Pizano (Ediciones de La Flor, 1991). 

Gracias a este libro, pleno de fotografías, documentos y anécdotas, los fans pudieron conocer la génesis y los detalles de la trayectoria del conjunto.

Les Luthiers estrenó en los 90 su segundo espectáculo de recopilación: Grandes Hitos (1992). Le siguieron Unen canto con humor (1994), Bromato de armonio (1996) y Todo por que rías (1999).

En 1994, un problema cardíaco de Daniel Rabinovich durante una gira por España, motivó su momentáneo alejamiento del escenario. Tras barajar distintas opciones, se optó por contratar al músico y cantante Horacio Fontova como reemplazante durante algunas funciones.

>> Adiós a Iraldi.

En 1995, Les Luthiers sufrió una importante pérdida con el fallecimiento de Carlos Iraldi , quien durante los veinte años anteriores había sido el principal constructor de instrumentos de Les Luthiers. 

Iraldi nació en el barrio porteño de Barracas en 1920. Fue médico y psicoanalista. A comienzos de los 60 conoció, en la casa del melómano Julio Kacs, a algunos de los futuros integrantes de Les Luthiers, quienes lo llevaron a cantar al coro de Ingeniería. Pronto trabó una intensa amistad con Masana, por quien Iraldi profesaría siempre una gran admiración, a pesar de ser mayor que él. 

Iraldi colaboró con I Musicisti, y luego con Les Luthiers. Su interés por la robótica lo llevó a crear, en 1979, a Antenor. Este robot musical pesaba 80 kilos y estaba dotado de varios motores que le permitían desplazarse por el escenario y girar su cabeza. Poseía 13 cornetas con altavoces y una batería de tambores.

Iraldi construyó, en colaboración con Núñez Cortés, los instrumentos más espectaculares de Les Luthiers, como el órgano de campaña, la mandocleta y la gaita de cámara.

>> Las giras se intensifican.

En 1995 asumió la representación de Les Luthiers Lino Patalano, un reconocido productor artístico. Patalano inició su carrera en 1963, y desde 1970 produce espectáculos por su cuenta. Fue fundador de algunos de los primeros cafés-concert de la Argentina, y desde 1986 es el manager del bailarín Julio Bocca y del Ballet Argentino. Desde 1995, es propietario del célebre teatro Maipo.

La lista de artistas internacionales que fueron producidos en la Argentina por Patalano incluye, entre otros, a Liza Minnelli, el American Ballet Theatre y Shirley MacLaine.

Patalano dio un renovado impulso a la proyección internacional de Les Luthiers, que como consecuencia, desde mediados de los 90 intensificó sus giras por España y las principales capitales latinoamericanas.

>> Videos y Vds.

Luego de la grabación de Cardoso en Gulevandia (1991), Les Luthiers optó por no grabar más discos y lanzar, en cambio, una completa colección de videos con espectáculos grabados en vivo. El primero fue Mastropiero que nunca, al que progresivamente se fueron sumando ocho títulos adicionales. 

La irrupción del DVD permitió nuevas posibilidades, hasta entonces insospechadas. Gracias al minucioso trabajo de un equipo de traductores supervisado por Núñez Cortés, los espectáculos fueron subtitulados en francés, portugués, inglés e italiano -además de español- sin que los chistes y las letras de las canciones pierdan sentido y rescatando, de esta manera, el arte de Les Luthiers para la gente de habla no hispana.

LA DECADA DEL 00

>> Les Luthiers en el nuevo milenio.

Los luthiers iniciaron el nuevo siglo con una novedad: la incorporación de “suplentes”, que eventualmente pudieran reemplazar a cualquiera de los integrantes en caso de necesidad. 

La selección de los candidatos no fue nada sencilla. Los postulantes tenían que saber cantar, moverse sobre el escenario e interpretar distintos instrumentos. Finalmente, se eligió a Gustavo López Manzitti (quien se retiraría tres años más tarde) y a Horacio “Tato” Turano, cantante, pianista, saxofonista y compositor.

Desde mediados de 2000, Turano viaja con Les Luthiers a todos los lugares en los que el grupo se presenta. 

>> De vuelta al Colón.

Tal como lo había hecho casi 15 años atrás, Les Luthiers volvió a tocar en el Teatro Colón, en esta ocasión, a beneficio del Collegium Musicum de Buenos Aires. Fue acompañado por la Camerata Bariloche. 

El show, llamado Do Re Mi Já!, se representó un solo día, el 21 de agosto de 2000, y fue todo un éxito. Los luthiers y los integrantes de la Camerata se sintieron muy a gusto. Tanto, que se comenzó a planificar la idea de hacer una serie de conciertos en conjunto. 

El proyecto pronto se transformó en realidad. El 7 de diciembre del 2001 se estrenó El grosso concerto. Los shows se representaron en La Plata, Mar del Plata y Punta del Este (Uruguay). Al año siguiente, se realizaron una serie de funciones en el estadio Luna Park de Buenos Aires. 

En 2004, una versión ampliada y mejorada de El grosso concerto, bautizada Con Les Luthiers y sinfónica, se presentó en seis ciudades españolas, con la Orquesta Filarmonía de Madrid.

>> El Gran Rex.

La abrumadora demanda de entradas para los shows de Les Luthiers en la Argentina hizo que en 2004, el conjunto buscara un lugar de mayores dimensiones para sus temporadas en Buenos Aires. Así, cambiaron al Teatro Coliseo, que fue su “sede” durante casi 30 años, por el Gran Rex, con capacidad para 3.300 espectadores (casi 1.500 más que el Coliseo). La reacción del público superó las expectativas: Ese año hicieron 43 funciones.

>> La conquista de Cosquín.

Desde el momento mismo de fundación de Les Luthiers, el folclore estuvo presente en el repertorio del grupo. A lo largo de sus casi 40 años de existencia, interpretaron numerosas parodias de chacareras, zambas, gatos, payadas y triunfos.

La trayectoria folclórica del conjunto tuvo un merecido reconocimiento en enero de 2005, cuando se presentó por primera vez en el 45° Festival Nacional de Folclore de Cosquín. 

Allí, 11.000 espectadores celebraron y aplaudieron la recopilación de canciones autóctonas que Les Luthiers preparó para esa ocasión. Fue otra función inolvidable para todos sus integrantes.


>> Los premios Mastropiero.

En julio de 2005, Les Luthiers estrenó Los premios Mastropiero, un espectáculo que, además de introducir algunos cambios en la tradicional estructura de los espectáculos del grupo, presentó un nuevo instrumento: El alambique encantador.

>> Expo Les Luthiers.

Para el 2007, como festejo de sus 40 años, Les Luthiers inauguraron la "Expo 40 años" en la Recoleta de Buenos Aires. La misma duró un mes y medio, en donde se celebraron charlas de todo tipo, muestras especiales, proyecciones y culminó con un show al aire libre multitudinario. 

>> Recital al aire libre.

El día domingo 18 de noviembre de 2007, Les Luthiers, celebro sus 40º aniversario con un recital al aire libre con entrada libre y gratuita en la avenida Figueroa Alcorta y La Pampa (Capital Federal). Previamente, se había suspendido dicho recital por mal tiempo. Les Luthiers pudo reunir más de 120.000 espectadores que disfrutaron de su música inigualable.

>> Lutherapia.

El 22 de Agosto de 2008 estrenaron Lutherapia en el Teatro Astengo, de Rosario. Se representaron funciones en Buenos Aires en el Teatro Gran Rex a partir del 5 de septiembre de 2008.

INTEGRANTES

>> Marcos Mundstock.

Santa Fe (Argentina) 25/5/1942

Cuando en 1961 leyó en público por primera vez la biografía de Mastropiero -un personaje que había creado para entretener a amigos y conocidos del coro de la facultad de Ingeniería- Mundstock no sospechaba que estaba iniciando un ritual que se repetiría durante más de cuarenta años en los escenarios de 14 países. 

Había llegado a Buenos Aires a los siete años desde Santa Fe, ciudad en la que sus padres, inmigrantes de la Galitzia polaca, se habían establecido. “Mis padres hablaban en yidish y yo fui varios años a un colegio yidish, el I. L. Peretz de la calle Boulogne Sur Mer. Allí, aparte de las clases, tuve varias hermosas experiencias como actor infantil”. 

“A mi papá, que era relojero, le encantaba escuchar los programas de radio de la colectividad italiana. Así conocí a tenores famosos, como Beniamino Gigli y Tito Schipa”, dice. “Escuchábamos canciones napolitanas, arias de ópera y también cantantes litúrgicos judíos que tenían voces maravillosas.” 

Al terminar el colegio secundario en Buenos Aires, comenzó la carrera de Ingeniería (que abandonaría en tercer año) y estudió locución en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER). Simultáneamente, ingresó al coro de Ingeniería, donde conoció a Gerardo Masana y los futuros integrantes de Les Luthiers. 

Luego de obtener su carnet de locutor, trabajó un tiempo en Radio Municipal. Tras el golpe militar de Onganía en 1966, se quedó sin trabajo. Al cobrar los meses que le adeudaban, se compró un piano y comenzó a tomar clases.

Poco después descubrió que no tenía la constancia y la paciencia necesarias para el piano. Decidió entonces seguir sólo con sus clases de canto.

El 2 de octubre de 1967, día del debut de Les Luthiers, se dio el gusto de imitar a los cantantes líricos que había admirado de chico al intepretar una versión libre de Mattinata, de Leoncavallo. De allí en más, intervendría en las parodias operísticas del conjunto. 

En Les Luthiers pudo canalizar también su vocación por la escritura y el humor. Durante los primeros años del grupo escribió casi íntegramente los libretos de los espectáculos, y hasta el día de hoy las letras de muchas canciones y las historias de Johann Sebastian Mastropiero. 

Como instrumentista ha tocado el gom-horn, una especie de trompeta hecha con una manguera y un embudo que intervino en varias obras musicales de Les Luthiers y en el hilarante y absurdo Recitado Gauchesco.

Paralelamente a Les Luthiers, trabajó como locutor de radio y comerciales de televisión y también de redactor publicitario. En 1974 hizo la voz en off de la película Quebracho, de Ricardo Wullicher.

En los años 90 incursionó en televisión. Interpretó a Dios y al Diablo en varios programas del capocómico Tato Bores y realizó una recordada serie de películas publicitarias para el diario La Nación.

Entre 2003 y 2005 participó como actor en cuatro películas: Roma, No sos vos, soy yo, Cama adentro, y Torrente III. También interpretó a un grotesco criminal internacional en el programa televisivo Mosca & Smith.

>> Carlos Núñez Cortés.

Buenos Aires, 15/10/1942 

“Un día, en una reunión, mis padres me vieron tocando el piano con cierta soltura y se quedaron pasmados. No estaban enterados ni se lo imaginaban. Yo tenía siete años”,recuerda Núñez Cortés. 

Por aquel entonces vivía con su familia en Posadas, capital de la provincia argentina de Misiones. Su padre era relojero, hijo de españoles, y su madre tenía ascendencia turca. 

“Mi madre, si bien nunca había estudiado música, tenía un oído excepcional y cantaba como una soprano ligera. Recuerdo que de pequeños nos cantaba canciones sefaraditas en antiguo judeo español”, dice. 

Cerca de su casa en Posadas, vivía un compañero de colegio cuya familia tenía un piano. “Cada vez que iba a su casa, me encantaba sentarme ante ese instrumento e improvisar las canciones de moda”, evoca. La hermana de su compañero, que era profesora de piano, le dio sus primeras lecciones. A partir de allí nunca dejó de aprender. A lo largo de los años realizó estudios sistemáticos con diferentes profesores particulares. Fue así como se transformó en concertista de piano. 

De adolescente, se trasladó con su familia a Buenos Aires. Al terminar el colegio secundario, decidió estudiar ciencias químicas e ingresó a la universidad en 1960. Allí, se le ocurrió, junto con otros compañeros, formar un coro polifónico, lo que dio origen al coro de la facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, que dirigió el maestro Juan Schultis. Más adelante ingresó como tenor en el coro de la facultad de Ingeniería, donde conoció a Gerardo Masana y a los demás futuros integrantes de Les Luthiers. Con ellos participó en la puesta en escena de Il figlio del pirata (1964) y la Cantata Modatón (1965). 

Desde fines de ese mismo año pasó a formar parte del conjunto humorístico I Musicisti, y en 1969 –dos años después de recibirse de bioquímico- se sumó a Les Luthiers. Allí pudo canalizar no sólo su habilidad como pianista, sino también su talento compositivo. Fue el creador de varias obras emblemáticas del conjunto, como el Teorema de Thales y el Concerto grosso alla rustica. Este último sería interpretado por Les Luthiers junto con el Ensamble Buenos Aires (1972), la Orquesta Sinfónica del Teatro Colón (1986), la Camerata Bariloche (2000) y la Orquesta Filarmónica de Madrid (2004).

En Les Luthiers pudo canalizar también sus habilidades actorales. Fuertemente influenciado por Charles Chaplin, encarnó a distintos personajes que deleitaron a la audiencia del conjunto y, curiosamente, tuvieron un gran impacto sobre el público infantil.

Desde un comienzo evidenció un gran interés en la construcción de instrumentos. A su propia autoría se deben el tubófono silicónico cromático, el narguilófono y el glamocot. En colaboración con Carlos Iraldi construyó varios de los instrumentos más espectaculares de Les Luthiers, como el órgano de campaña, la marimba de cocos, la gaita de cámara y la mandocleta.

Fuera del conjunto, se destacó como concertista de piano y arreglador. Compuso canciones para distintas obras de teatro (entre ellas Corazón de bizcochuelo, de Enrique Pinti, y El fantoche lusitano, de Peter Weiss). 

Su pasión por la biología y el buceo lo llevaron a reunir una colección de caracoles marinos con más de 4.000 ejemplares de todos los mares del mundo. Junto con Tito Narosky, fue coautor del libro Cien caracoles argentinos (Editorial Albatros, 1997).

Los juegos de ingenio y los acertijos son otros de sus hobbies. Colaboró con distintas revistas de estas especialidades y periódicamente organiza entretenimientos para las listas de Internet de amigos y fans de Les Luthiers.

>> Carlos López Puccio.

Rosario (Santa Fe) 9/10/1946

Por influencia de su hermano mayor, a los siete años ya ahorraba plata para comprar discos. A los diez comenzó a estudiar violín. Más adelante cantó y tocó la viola da gamba durante ocho años en el conjunto Pro Música de Rosario.

Cuando llegó el momento de transformar su interés por la música en una carrera, tuvo que negociar con su familia. “Yo quería ser director de orquesta; mis padres querían que tuviera un título universitario. La opción, entonces, era estudiar música en la universidad”, recuerda. 

Pero además de las orquestas, sentía pasión por los coros. Ya antes de graduarse como licenciado en dirección orquestal en la Universidad de la Plata, tuvo sus primeras experiencias como director coral, hasta que en 1969 fundó el grupo vocal Nueve de cámara, que dirigió durante diez años. A fines de ese mismo año, ingresó a Les Luthiers. 

Su rol inicial en el conjunto fue el de artista contratado. En enero de 1971, cuando la primera gira de Les Luthiers en la ciudad costera de Mar de Plata no generó los resultados económicos esperados, el grupo le propuso a López Puccio ser un miembro más. "Me invitaron a hacerme socio de una desventura, de una bancarrota. Y naturalmente, acepté", dice. 

Dirigió las orquestas que interpretaron Teresa y el oso (Volumen IV, 1976), El lago encantado (Volumen VII, 1983) y Cardoso en Gulevandia (Volumen VIII, 1991). En 1986, cuando Les Luthiers interpretó su Recital sinfónico en el Teatro Colón, López Puccio fue el encargado de dirigir a la orquesta sinfónica de dicho teatro. 

Los instrumentos que toca regularmente en el conjunto son el latín, la violata, los teclados y el bajo. 

Más allá de su formación esencialmente musical, Carlos López Puccio tiene una intensa y poco conocida actividad como creador de obras humorísticas para Les Luthiers, debiéndose a su labor muchas obras del repertorio del conjunto en las que ha creado no sólo la música sino también su texto. 

Paralelamente a Les Luthiers, siguió adelante con su actividad coral. En 1981 fundó el Estudio Coral de Buenos Aires, especializado en repertorio contemporáneo, que lo llevó a ser reconocido como uno de los más destacados directores corales de Argentina y con el cual obtuvo en 1999 el Premio Konex de Platino a la mejor agrupación musical de cámara de la década.

Tampoco abandonó la dirección orquestal, aunque su trabajo en este campo haya sido menos frecuente. Entre otras obras, dirigió versiones integrales de La Traviata, de Verdi, Orfeo y Eurídice, de Gluck y más recientemente Alceste (2002) de Gluck en el Teatro Argentino de La Plata y Armida, también de Gluck, en el Teatro Colón de Buenos Aires (2003). También en el Teatro Colón dirigió a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.

En junio de 2000, asumió la dirección del Coro Polifónico Nacional de Argentina, cargo en el que se desempeño durante cuatro años y con el cual preparó una gran cantidad de obras mayores del repertorio sinfónico coral, tales como los requiem de Verdi, Mozart, Faure y Durufle, la novena sinfonía de Beethoven y su Missa Solemnis, la Pasión según San Mateo de Bach, el Gloria de Poulenc y otras. 

Entre 2002 y 2004 fue consejero artístico del Teatro Colón de Buenos Aires.

>> Daniel Rabinovich.

Buenos Aires, 18/11/1943

Su nombre completo es Daniel Abraham Rabinovich Aratuz (alias Neneco) aunque su verdadero apellido paterno era Halevy. Su bisabuelo, que llegó a la Argentina desde Besarabia (hoy Moldavia) no había hecho el servicio militar porque era rabino, por lo cual compró el documento de un muerto -de apellido Rabinovich- para poder salir de su país.

“De chico, me crié en el Palacio de los Patos, un complejo de viviendas ubicado en Ugarteche y Las Heras, en Buenos Aires, donde viví hasta los 18 años”, recuerda Rabinovich. “Allí había varios folcloristas, que me dejaban asistir a sus reuniones. Fue donde por primera vez escuché cantar a voces y tocar la guitarra”.

Pero la música había estado presente en su hogar desde su nacimiento. Su madre había estudiado piano, y su padre –un abogado penalista que defendió a personalidades como Hugo del Carril y Tita Merello- tenía el hábito de cantar y silbar tangos.

Desde los 7 hasta los 13 años estudió violín. Tomó clases con Ljerko Spiller, Vera Graf y Enrique López Ibels.

“A partir de los 14 años, empecé a estudiar guitarra con José María de los Hoyos. Quería tocar como Ernesto Cabeza, el guitarrista de Los Chalchaleros” dice. En sus años de colegio secundario, formó un grupo folclórico que se llamó Los Amanecidos. 

A los dieciocho años, mientras estudiaba Derecho en la Universidad de Buenos Aires, ingresó al coro de la facultad de Ingeniería, donde conoció a Gerardo Masana y los demás futuros integrantes de Les Luthiers. Con ellos participó en la puesta en escena de Il figlio del pirata (1964) y la Cantata Modatón (posteriormente llamada Laxatón), en 1965. Luego intervino en I Musicisti y fue uno de los cuatros integrantes que se separaron del grupo en 1967 para fundar Les Luthiers. En 1969 obtuvo el título de escribano público(notario). 

En los comienzos del grupo cantaba y tocaba la guitarra y el latín (parodia del violín), aunque rápidamente fue ganando protagonismo actoral. Ese crecimiento fue percibido por la crítica especializada, que en los años 70 lo hizo notar en sus comentarios. Un cronista de la revista Panorama lo llegó a comparar con Peter Sellers. “Leí esa nota, pero creo que fue una exageración”, dice Rabinovich. “La transformación fue gradual. No tenía ninguna veta humorística previa. De a poco comencé a realizar algunas improvisaciones graciosas, y me salieron bien”. 

Paralelamente a Les Luthiers, efectuó algunas incursiones actorales en cine y televisión. Trabajó en Espérame mucho, de Juan José Jusid (1983). 
También participó como actor en las miniseries Los gringos (1984) y La memoria (1985), ambas dirigidas por David Stivel. Y actuó en la telenovela colombiana Leche, dirigida por Víctor Mallarino.

Posteriormente participó en un episodio de la serie televisiva Tiempo final (2002) e hizo el papel de Néstor Craken en la serie La familia potente (2003). En los últimos años incursionó en la escritura. Es autor de los libros Cuentos en serio (Ediciones de La Flor, 2003), con prólogo de Joan Manuel Serrat, y El silencio del final, nuevos cuentos en serio (Ediciones de La Flor, 2004). Actualmente, está escribiendo una novela.

>> Jorge Maronna.

Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires) 1/8/1948

Es el más joven de los integrantes de Les Luthiers; tenía 19 años cuando participó en la fundación del grupo.

La música era algo cotidiano en su hogar de la infancia, en Bahía Blanca. Su padre, un médico hijo de inmigrantes italianos, solía escuchar tango y música clásica, y tocaba el piano, instrumento que también ejecutaban su madre y su hermano. “Cuando era chico me mandaron a aprender piano, pero la anciana profesora era aburridísima y logró ahuyentarme”, recuerda Maronna.

A los 13 años se inició en la guitarra. “Con un amigo aprendí los rasgueos y acordes básicos; con él y otros compañeros del colegio formamos un grupo folclórico que se llamó Los Coyuyos; llegamos a actuar en colegios y en la radio". Poco después comenzó a estudiar guitarra clásica. 

A los 15 años, motivado por su hermano, ingresó al coro universitario de Bahía Blanca. 

Cuando finalizó el colegio se trasladó a Buenos Aires para estudiar medicina, pero al poco tiempo abandonó.

En el coro de la facultad de Ingeniería conoció a sus actuales compañeros de Les Luthiers, con los que formó parte de I Musicisti desde el estreno de la Cantata Modatón(posteriormente Laxatón), en 1965. Fue uno de los cuatro integrantes que se separaron del grupo en 1967 para fundar Les Luthiers. 

Estudió guitarra con María Luisa Anido y luego con Miguel Ángel Girollet. Como guitarrista, en los años 60 integró el grupo de música antigua Ars Rediviva y fue acompañante de diversos cantantes, entre ellos María Elena Walsh. 

Escribió sus primeras obras musicales colaborando con Gerardo Masana en los espectáculos de Les Luthiers. Simultáneamente inició estudios formales de composición en la Universidad Católica Argentina, que luego completó con Francisco Kröpfl. Compuso obras que fueron estrenadas por diversos instrumentistas, y música para espectáculos teatrales y televisivos. 

Colaboró con Daniel Samper Pizano en el guión de Leche, una serie televisiva emitida en Colombia en 1997, parodia de las telenovelas de ambientación rural, y compuso la música de las treinta canciones de la serie. 

Participó en el libreto de la obra teatral La fabulosa historia de los inolvidables Marrapodi, del grupo Los Macocos, y también escribió su música. 

Uno de sus últimos trabajos para teatro fue la música de Hombre y superhombre, de George Bernard Shaw, dirigida por Norma Aleandro. 

Ha publicado, también en colaboración con Daniel Samper Pizano, cuatro libros humorísticos: Cantando bajo la ducha (1994), Confesiones de un espermatozoide (1997, en la Argentina se editó como El sexo puesto), y El tonto emocional (1999, publicado en Colombia con el nombre De tripas corazón) y Parapapá (2008), y escribió con Luis María Pescetti la novela Copyright (2001).

Durante la preparación de nuevos espectáculos de Les Luthiers participa en la creación de canciones, y está a cargo de la organización y dirección de los ensayos del conjunto. Con el transcurso de los años, a su condición de cantante e instrumentista (su especialidad son los instrumentos de cuerda) sumó un creciente protagonismo actoral.

Es padre de cinco hijos.

EL FUNDADOR

>> Gerardo Masana.

Banfield (provincia de Buenos Aires) 1/2/1937 - Buenos Aires, 23/11/1973

El Flaco Masana, como lo apodaban, es reconocido por Les Luthiers como el fundador del conjunto. Fue por su iniciativa que en 1964, durante el cierre del V Festival Nacional de Coros Universitarios, cuatro futuros miembros de Les Luthiers pusieron en escena Il figlio del pirata, una opereta cómica de Carlos Mangiagalli, que había sido estrenada en Madrid en 1883.

Masana era hijo de catalanes que habían emigrado a la Argentina a comienzos del Siglo XX. Sus abuelos fueron actores vocacionales. Uno de ellos (Gregorio Silvestre) resultó ser, además, director teatral. En 1938 estrenó en Buenos Aires Mar y cielo, de Angel Guimerá, con la célebre actriz Margarita Xirgu. Antes de venir a la Argentina había sido artesano. Como herrero, participó en la confección de los balcones de La pedrera, el célebre edificio de Antonio Gaudí. 

No es casualidad que su nieto Gerardo siguiera la carrera de arquitectura, de la cual se recibió en 1963. La partitura de Il figlio del pirata tampoco llegó a manos de Gerardo por casualidad; la había traído su abuelo Gregorio de Barcelona.

Los padres de Gerardo, si bien no tuvieron más educación formal que el colegio primario, poseían una cultura muy amplia. Su madre, Antonia, era profesora de piano. A los 11 años Gerardo le pidió que le enseñara a tocar. Así dio sus primeros pasos en la música. “Un día le preguntamos de quién era una pieza que estaba tocando. Nos dijo que la había compuesto él. Tenía 15 años”, recuerda Nuri, la hermana de Gerardo.

A comienzos de los años 60, el Flaco comenzó a cantar en el coro de la facultad de Ingeniería de Universidad de Buenos Aires. Al poco tiempo se casó con Magdalena Tomás.

Tras el éxito de Il figlio del pirata, Gerardo compuso, a comienzos de 1965, la Cantata Modatón, escrita al estilo de Johann Sebastian Bach, pero con la letra sacada del prospecto de un laxante. Propuso representarla con el coro, solistas y una orquesta de exóticos instrumentos construidos por ellos mismos. El Flaco dio el ejemplo al fabricar el bass-pipe a vara, enorme instrumento de casi dos metros de largo, que hoy en día Les Luthiers sigue utilizando.

La Cantata Modatón –más adelante rebautizada Laxatón- tuvo un éxito extraordinario, y les abrió las puertas al mundo del profesionalismo. Así surgió I Musicisti, grupo del cual Masana decidió separarse en 1967, junto con Mundstock, Rabinovich y Maronna, para fundar Les Luthiers.

En 1966 nació su hijo Sebastián (periodista, autor de Gerardo Masana y la fundación de Les Luthiers) y tres años más tarde su hija Ana Magdalena.

Antes de fallecer, a los 36 años, debido una enfermedad que fue minando sus fuerzas, Gerardo llegó a vivir los primeros éxitos de Les Luthiers; participó en la grabación de los tres primeros discos y en giras a Punta del Este y a Venezuela.

EX LUTHIER

>> Ernesto Acher.

Buenos Aires 9/10/1939

Su primera intervención con Les Luthiers fue en abril de 1971, cuando se estrenó Opus Pi, en el Teatro Astengo, de la ciudad de Rosario. “En aquel momento participaba como invitado en un solo número, la Pieza en forma de tango”, recuerda Acher. “Me presentaban como Arístides Garófalo. Salía vestido con un traje a rayas cruzado, con el pañuelo al cuello y el típico sombrero tanguero”. 

Su ingreso se produjo para reemplazar a Marcos Mundstock, quien se había tomado una licencia por tiempo indeterminado. 

Acher, hijo de un inmigrante llegado de Turquía y una argentina hija de turcos, es arquitecto, aunque siempre manifestó una fuerte vocación musical. A los tres años ya se sentaba frente al piano de su madre y golpeaba las teclas. Y a los ocho comenzó a estudiar con una profesora. 

En su etapa escolar, fascinado por las canciones de jazz que emitían por la radio, empezó a admirar a músicos como Benny Goodman y Tommy Dorsey. Aprendió a tocar el clarinete y formó un grupo de jazz tradicional. 

En sus últimos años de universidad estudió con el maestro austríaco Erwin Leuchter, quien le abrió las puertas hacia un conocimiento más profundo de la música. 
Poco tiempo después de ingresar a Les Luthiers, compuso el Manuela´s blues. Le seguirían varias otras obras de jazz, y piezas de otros géneros. 

En lo interpretativo, se destacó por su habilidad con los instrumentos de viento, aunque también demostró su dotes como pianista en algunas obras, como las versiones en vivo de Pieza en forma de tango, La chanson de Les Luthiers, Oi Gadóñaya y otras.

Con el tiempo adquirió en Les Luthiers un fuerte protagonismo escénico, que alcanzó su pico en obras como la Cantata del adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras…y La gallina dijo Eureka.

En 1986 dejó Les Luthiers y emprendió nuevos rumbos musicales. Editó un disco de divertimentos musicales, llamado Juegos, y luego, Junto con Jorge Navarro y otros músicos, creó el grupo musical La banda elástica, que en los años siguientes estrenaría cuatro espectáculos y grabaría tres discos. Con Jorge Navarro y “Baby” López Furst, grabó además Gershwin, el hombre que amamos.

También incursionó en el humor escénico, con el unipersonal Humor con Acher, estrenado en 1993. 

De allí en más realizó numerosas actividades como compositor, arreglador, director orquestal e intérprete. Actualmente vive en la ciudad de Santiago, Chile.

ESPECTACULOS

1966 - ¿Música...? Sí, claro (Biografía musical de Johann Sebastian Masana).
1967 - I Musicisti y las óperas históricas.
1967 - Les Luthiers cuentan la ópera.
1968 - Todos somos mala gente (Humor con grandes comediantes).
1969 - Blancanieves y los siete pecados capitales (Oratorio profano).
1969 - Querida condesa (Cartas de Johann Sebastian Mastropiero a la Condesa de Shortshot).
1971 - Les Luthiers Opus Pi.
1972 - Recital '72.
1972 - Recital sinfónico ´72.
1973 - Recital '73.
1974 - Recital '74.
1975 - Recital '75.
1976 - Viejos fracasos (Lo peor de su repertorio 1970-1973).
1977 - Mastropiero que nunca.
1979 - Les Luthiers hacen muchas gracias de nada (Ciclo del Mastropierum Argentino).
1980 - Los clásicos de Les Luthiers.
1981 - Luthierías.
1983 - Por humor al arte.
1985 - Humor dulce hogar.
1986 - Recital sinfónico '86.
1987 - Viegésimo aniversario.
1989 - El reír de los cantares.
1992 - Les Luthiers, grandes hitos (Antología).
1994 - Les Luthiers unen canto con humor.
1996 - Bromato de Armonio.
1999 - Todo por que rías.
2000 - Do-Re-Mi-Já! (Por humor a la música).
2001 - El grosso concerto.
2002 - Las obras de ayer (El refrito).
2004 - Con Les Luthiers y Sinfónica (El Grosso Concerto).
2005 - Recital Folclórico Cosquín.
2005 - Los Premios Mastropiero (Ceremonia de entrega de los Premios Mastropiero al Teatro, Cine, Música y Televisión nacionales).
2008 - Lutherapia.

>> Fuente:
- www.wikipedia.org



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