27 de octubre de 2011

La Crónica del Pirata: V Japan Weekend

Cartel del V Japan Weekend 2.0
¡Bienvenidos de nuevo piratillas! Como viene siendo costumbre, armados de valor, paciencia, y mucho ron (y sin barco… de nuevo), partimos al evento conocido como Japan Weekend, que los días 8 y 9 de Octubre celebró en tierras madrileñas su quinta edición. 
Qué decir al respecto… sin duda ha habido mejoras considerables respecto a los batacazos que fueron las dos últimas convenciones, pero aún así, siguen habiendo pequeños detalles que no terminan de convencer. Por empezar con alguno, lo primero que asusta es la enorme cola que se forma en la entrada. Por descontado, uno ya asume que va a esperar, pero si en otros eventos disponemos de varias personas para tal efecto, la costumbre habitual de los Japan Weekend es poner a un par de taquilleros. Sin duda harán bien su trabajo, pero la cantidad de personas es tal, que les supera, con lo que se generan unas colas demasiado largas y estáticas, quedándose todos cual eunucos a la hora de… ¡Que corra el ron! La organización al menos, tuvo el detalle de repartir a algunas personas a lo largo de toda la fila, para así quien quisiera, pudiera pagar sus entradas ahí mismo sin tener que esperar más. Lo negativo es que esto pilló por sorpresa, con lo que mucha gente desconfiaba y para más desgracia, había que pagar la cantidad exacta. Si no tenías cambio… ajo y agua (o ajo y ron, como digo yo). 

Una vez superado el escollo de la cola, nos adentramos en el pabellón de La Pipa, el cual estaba completamente saturado. La asistencia en esta ocasión fue masiva, quizás debido a que simultáneamente se organizaban otros 2 eventos (el II Madrid Games Expo y el Anime Festival) o quizás a la publicidad anunciada durante meses de la re-estructuración de los Japan Weekend, con novedades y mejoras sustanciales. Sea como fuere, el sábado caminar se convertía en una tarea casi imposible y, unido esto a la pésima ventilación con la que parece contar el recinto, creaba un ambiente cargado y muy, muy caluroso (y yo sin mi abanico y sin ron, que se me acabó en la cola de la entrada). Menos mal que la cantidad indecente de stands y actividades, hacía olvidar este detalle.

Colas, colas y más colas...
Sobre los stands hay que reconocer una cosa: este año se han lucido. Si en las ediciones anteriores la distribución era un caos, que parecía planificada por mí con unas botellas de ron de más, en esta edición hábilmente situaron 3 eventos en un recinto, habiendo aún así espacio para andar, cotillear, comprar, ver las actividades y a los artistas invitados, etc. Y encima les quedaba una parte del pabellón libre. Señores, me quito el sombrero. Otro asunto perniciosamente interesante (mmmm… pernicioso, me gusta ese palabro) es el de los escenarios, los cuales estaban muy bien situados y además, eran muy amplios y elevados, para que todo el mundo pudiera ver las actuaciones y actividades. El principal, ocupaba gran parte del recinto principal y, a modo de pasarela (vamos, con forma de T), los cosplayers y artistas deambulaban a sus anchas. El escenario secundario, se centró en los cantantes: un curioso fondo negro y acolchado, al que daban ganas de tirarse de cabeza para rebotar, destacaba sobre todo lo demás, ayudando hermósidamente a la acústica y a que no se solaparan los audios del resto de actuaciones. Por último, un pequeño escenario al final del pabellón, era el escogido para torneos, concursos, duelos y demás actividades menores. 

Entre medias de todo lo anterior, podíamos ver las típicas exposiciones (esta vez centradas en la historia de las consolas), la siempre presente sala de proyecciones, las mesas para viciarse a juegos de cartas y similares, una exposición dedicada a la catástrofe de Japón de hace varios meses y un largo (o no tan largo, que ahora no me acuerdo) etcétera. 

Referente a los stands, se veían como es costumbre, cosas de lo más llamativas, variopintas y frikis, capaces de seducir y hacer babear al más insensible a estos temas: gorros con orejas, figuritas y maquetas, camisetas frikis, pósters, complementos, colecciones de anime y manga, videojuegos de ayer y hoy… sólo he echado en falta lo de siempre: la taberna de ron. ¿Por qué no hay ron?. 

Durante el fin de semana, disfrutamos de conciertos de artistas como Moon Kana, Hitt, Yuuki Nanami y la compositora de bandas sonoras de anime y juegos Misghiru Oshima. Diversas asociaciones nos mostraron sus artes en múltiples áreas como el Kendo, moda y un par de cosillas más… ¿qué era? Mmmm… esto va a ser por la falta de ron. Fijo. 

En cuanto a las actividades en sí, las típicas batallas de Soft-Combat no podían faltar, al igual que torneos de cartas, juegos de mesa y Trivia-Frikis. Concursos de cosplay purista (y otros no tan purista), karaokes… en donde la improvisación de unos y la elaboración de otros en lo referente a algunos trajes era tal, que te hacía pensar en si realmente eran los personajes de verdad. Cabe mencionar, como en anteriores ocasiones, la cantidad inmensa de cosplayers de la que he llamado “Secta One Piece-Naruto”. Algunos se lo curraban (había un Naruto que sólo le faltaba saltar por encima de los stands), pero la gran mayoría, recurría simplemente a la famosa cinta en la cabeza con emblema a gusto del usuario, o a un sombrero pajosamente de paja (y fea) de los chinos. Todos eunucos, todos… es como intentar ir de Chewbacca y ponerse una cobaya de pelo lago en la cabeza. 

Y bueno, lo importante como viene siendo habitual en estas cosas, es la gente. Esa hermósida y afable gente comúnmente conocidos como frikis. Sin ellos estos eventos no serían lo mismo. Aquí no hay credos, discriminaciones ni ideas políticas, ni piques por el estilo, solo peleas de asombrosa coordinación e improvisación en algunos casos y personajes con muy poca ropa. Todo muy sano y para nada sugerente ni… ni… (mujer voluptuosa y sensual pasa cerca, a lo cual Ilfrin, ataviada de Nanao, asesta un tremendo librazo a Jack… para que deje de babear y mancharle los tabi). ¡¡Como decía!! Todo muy sano y en un ambiente inmejorable. 

Centrándose ahora en los cosplays y derivados, los concursos estuvieron muy reñidos. Sin duda cada año la gente se esfuerza más y más en conseguir trajes que realmente llamen la atención. A destacar los de Star Wars, habituales en estos eventos, algunos zombis que realmente daban yuyu, soldados armados hasta los dientes y algún que otro traje de época realmente muy logrado. Mirases donde mirases veías siempre algo que te sorprendía. Sin duda un gran sitio al que venir solo o acompañado (si vienes solo, mejor en compañía de una buena botella de ron). 

Lleno absoluto. No cabía ni un cacahuete.
Otro punto importante y cada vez con más afluencia, es la batalla de cosplay: esas épicas batallas en las cuales personajes diversos y variopintos se enfrentan en rondas de 1 a 3 minutos aproximadamente, improvisando sobre la marcha ataques, burlas, acrobacias, trampas y lo que se tercie ¡Juas! Cómo no, el presente capitán que os relata esto no podía faltar a tal acto (más y cuando la perspectiva de premio podía ser ron), así que ni corto ni perezoso, me dirigí a apuntarme y… esperando no encontrarme con ningún calamardo krakoniano ni con ningún eunuco inadaptado. ¡¡Empieza la batalla!! ¿Ya, tan pronto? ¡¡Y yo con estos pelos!! En fin, Subo al escenario y ante la mirada maliciosa del presentador y las risitas de sus colaboradores, me da que han elegido a mi oponente a dedo… menos mal que los rivales eran sacados por sorteo que si no... ¡Anda! Una Luffy. Por lo menos es mona y su cosplay está muy bien, va a ser una batalla interesante…

Giros, saltos, mujeres hombrunas, trampas a mansalva (¿y sólo yo soy el pirata?), invocaciones imposibles, risas y un público entregado que a la vez eran jurado, hicieron de este momento, uno de los más divertidos de la tarde del domingo. Desde aquí gracias a Ilfrin por esa ayuda improvisada (y preparada) cuando perdí el arma… aunque hubiera sido mejor una espada y no esa especie de… mondadientes. Al final, y tras una muy dura competencia, resulté ganador ¡por fin! ¡Después de tanto tiempo por fin gano algo! ¿Y mi ron?... vaya… ni premio ni ron… al menos queda el consuelo de haber ganado. Me llevo el momento y un par de golpes de recuerdo. 

En resumen, el evento ha mejorado sí, pero realmente muy poco. La única novedad es que han organizado tres cosas distintas a la vez, del resto… a pesar de las mejoras y resto de detalles nimios, siguen igual. Por lo menos el evento es divertido y estas fallas en plan colas sin fin, algún que otro lío en los horarios y un servicio médico un poco perdido e inaccesible al cual pocos sabían dónde estaba a ciencia cierta (lo sé de buena tinta… por los golpes de la batalla anterior), el Japan Weekend en sí es un evento al que merece la pena ir. Ciertamente es un poco caro, y los precios de los stands son prohibitivos en algunos casos, pero si miras bien, siempre encontrarás algo de utilidad que llevarte, pero sobretodo, lo que te puedes llevar y es grartis, es el recuerdo de haber estado pasándolo en grande con amigos que comparten tus mismas… eunucadas frikis. ¡Que corra el ron compañeros! Nos vemos en otra ocasión. Sed buenos y no bebáis mucho, que luego me quedo sin.


¡Siempre recordaréis este día, como el día en el que leísteis al Capitán Jack Sparrow!

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