29 de febrero de 2012

Mitos y Leyendas: Sirenas y Amazonas



SIRENAS

>> Especies. Historia del Mito. 
Entre todos los mitos que nos ha legado la antigüedad, el más célebre, de seguro, es el de las sirenas. En un principio, muy mal definida entre los griegos, esta concepción mitológica se transforma, toma vida, y a consecuencia de asimilaciones y errores de los marinos sumamente ignorantes de su religión, pasa de los cielos al mar, de la alegoría a la historia natural.

Sin embargo, al principio de la era cristiana, los naturalistas y Plinio entre ellos, rehúsan dar crédito a los tritones y sirenas y buscan los animales causa de semejantes ilusiones. Pero la Edad Media tenía harta pasión a las fábulas para descuidar ésta y apoderándose de ella, aleja todo cuanto podía aclarar la cuestión y todos los pueblos de occidente se crean una sirena; en oriente, una ondina. En Francia es la seraine, en Escocia, la dama blanca, en Alemania, la nix, en Neerlandia la merminne o neek… Aún hoy en día los pescadores holandeses han conservado esta superstición y a principios de siglo, la clase media de Flandes y de los Países Bajos la aceptaban sin vacilar.

Las sirenas (en griego antiguo “encadenado”, seguramente inspirado en el sánscrito Kimera, “quimera”) son seres fabulosos, originarios de la mitología griega y ampliamente extendidos en las narraciones fantásticas de la literatura occidental, cuya función y representación han variado con el tiempo. Aunque en su forma original eran seres híbridos de mujer y ave, posteriormente la representación más común las describe como mujeres jóvenes con cola de pez. Es por ello que en muchas lenguas no latinas distinguen la sirena original clásica (inglés siren, alemán Sirene) de la sirena con cola de pez (inglés mermaid, alemán Meerjungfrau).

>> Orígenes: griegos y romanos (Oceánidas, Ninfas, Sirenas y Tritones). 
En la antigua mitología el Océano estaba personificado. Era hijo del cielo y de la tierra, el primero de los Titanes y el único que no tomó parte en la revolución de Saturno. Como toda divinidad griega, Saturno tiene un origen aéreo: es el Indra de los indios; pero como los arios, habitantes de las elevadas llanuras del Asia, no conocían el mar, no trasladaron a sus descendientes ninguna noción sobre el Océano y sin duda los fenicios fueron los que introdujeron este nuevo culto.

El Océano se casa con su hermana Tethys, que no se debe confundir con su nieta Tetis, madre de Aquiles. Tienen numerosos hijos, entre ellos Nereo, Aqueleo, Doris y las Oceánidas, que en número de tres mil poblaron los mares (exteriores), la tierra y las olas. De la unión de Nereo y su hermana Doris (la de hermosos cabellos), nacieron las Nereidas. Había cincuenta y cada cual tenía su misión especial. Cymodara recibía las olas y ayudada por la bella Anfitrite, calmaba la mar embravecida. Muchas de ellas, fueron madres de héroes. Así Eaco es hijo de Samoteo, Aquiles de Tetis, Anquises y eneas de Afrodito y por último, los Tritones eran hijos de Anfitrite y Neptuno.

Las Nereidas o ninfas del Mediterráneo y del Mar Negro, estaban ordinariamente representadas bajo la forma de hermosas doncellas desnudas y semidesnudas. En una pintura de Pompeyo se ve una teniendo una copa en al que da de beber a un monstruo marino. Después los poetas propagaron la idea de que terminaban, no con piernas de mujer, sino con cola de pescado. Por fin, los últimos autores romanos pretendían cabellos de color verdegay, es decir verde mar.

El hermano de Nerea y de Doris, Aqueloo, se casó también. Tomó por compañera a la musa de la elocuencia y la poesía lírica, Calíope, que le dio tres hijas, las Sirenas. Estas tres hijas, Leucosia, Ligea y Partenope, es decir Blanca, Armoniosa y Ojo de Virgen, atrajeron sobre sí el furor de Ceres asistiendo indiferentes al robo de Proserpina y la diosa, para vengarse, las metamorfoseó en monstruos, mitad mujeres, mitad pájaros. Las desgraciadas sirenas huyeron desesperadas y se refugiaron en las islas situadas entre Sicilia y la Italia.

Un oráculo fatal las condenaba a morir cuando un hombre pasase delante de ellas sin detenerse; y así era que se esforzaban en atraer al navegante con sus cantos más armoniosos y la música más suave, acompañando y uniendo su voz a los dulces acentos de la lira y de la flauta.

Hacia el año 1265 antes de nuestra era, la flor de los héroes de Grecia, Teseo, Hércules, Orfeo, Jason, Castor, Polux, Esculapio, Lineo, etc se embarcaron en Tesalia. Todo el mundo recordará ahora la expedición de los Argonautas en busca del vellocino de oro; no hablamos de ese viaje sino para apuntar aquí que los navegantes pasaron cerca de las islas que habitaban las Sirenas. Naturalmente ellas se adelantaron para seducirlos, atraerlos y devorarlos; pero Orfeo, alzando luego la voz, las obligó a que se callaran para escuchar entusiasmadas su canto, y dejaron pasar al navío Argos. Sin embargo, no perecieron aún por aquella vez; pero tampoco tiempo después, Ulises, volviendo a Itaca, tuvo al idea de anular los efectos de sus encantos tapando los oídos de todos sus compañeros con cera y haciéndose atar él mismo al pie del mástil.

Las Sirenas, desesperadas, se arrojaron al mar y fueron metamorfoseadas en rocas. Según varias tradiciones, el cuerpo de una de ellas, Partenope, fue arrojado por las olas al punto donde se hala ahora Nápoles. 
Los Tritones, hijos de Neptuno y de la nereida Anfitrite, sufrieron las mismas alteraciones que las Nereidas. En un principio, mirados como hombres marinos, fueron enseguida descritos como monstruos con cola de pescado, con largos cabellos y barbas de color de mar. Pausanias cuenta que los Tritones habían concebido, no se sabe bien el por qué, un odio contra los habitantes de Tanagria. Éstos, por otra parte, les pagaban en la misma moneda, y más de una vez lograron el triunfo sobre sus enemigos.


>> Anexo: mitología griega. 
En la mitología griega, las sirenas son una clase difusa que comprende varios seres que se distinguen por una voz musical y prodigiosamente atractiva. Las representaciones artísticas más antiguas, que las muestran como aves con rostro o torso femenino, se deben probablemente a la asociación de las aves con el canto, así como al frecuente uso iconográfico de los seres alados para representar a los espíritus de los muertos. Muchas de las huellas gráficas más tempranas de las sirenas están en monumentos y ofrendas funerarias.

En época preclásica comenzaron ya a identificarse con náyades y su canción, a describirse como un atractivo irresistible que llevaba a la perdición a los marinos. Distintos relatos las hacen descender de los dioses fluviales Aqueloo o Forcis, sea sin intervención femenina o de las musas Estérope, Melpómene o Terpsícore, relacionadas con el canto y con el baile. Su número es también impreciso, contándose entre dos y cinco. Los nombres registrados incluyen Agláope, Telxiepia o Telxínoe, Pisínoe, Parténope, Ligeia (empleado luego por Edgar Allan Poe para el célebre cuento homónimo sobre una mujer de mortal belleza), Leucosia, Molpe, Radne y Teles.

Los antropólogos debaten sobre si esas figuras no son genios de los pasos que guardan (o en este caso, invitan) las Puertas de la Muerte. Emparentadas con Escila y Caribdis, a las que están próximas en los mitos homéricos. Eurípides, en una estrofa del coro de Helena (verso 168) las llama “jóvenes doncellas”. En este fragmento se apoyan Laurence Kahn-Lyotard y Nicole Loraux para incluirla dentro de las figuras del más allá, identificándolas con las cantoras de la Islas de los Bienaventurados descritas por Platón.

Figuran con frecuencia en episodios míticos, muchas veces reminiscentes de su antiguo papel como deidades ctónicas. Algunas versiones narran que acompañaban a Perséfone cuando fue raptada por Hades, y que su apariencia bestial fue el castigo impuesto por Deméter por no proteger a su hija del dios del inframundo. En otras, el cuerpo alado es un don de Zeus para permitirles perseguir al raptor y en aún otras, es una pena impuesta por Afrodita por resistirse a la voluptuosidad.

>> Atractivo de las sirenas.
Aunque en la iconografía moderna las sirenas se representan por lo general como de abrumadora belleza, es probable que en la tradición clásica su único atractivo radicase en su voz, y que su apariencia fuese poco menos que monstruosa. Horacio, en la Epistola ad Pisones, hace mención a un híbrido de mujer y pez como un sujeto hilarante: 

“desinat in piscem mulier formosa superne; spectatum admissi, risum teneatis, amici”
Si en pez acabase lo que es una hermosa mujer por encima, ¿Aguantaríais la risa al verlo, camaradas? 

Se ha comentado que posiblemente las sirenas que tanto intrigaron a Sigmund Freud son la intelectualización tardía de un hecho narrativo que aúna peligro y belleza. En todo caso, ése sería un añadido elaborado a lo largo de los siglos a su origen como horrendas y extraordinarias cantantes que ocultaban el asesinato y la antropofagia. 

AMAZONAS


Las amazonas son en las mitologías clásicas y griega, una antigua nación formada por mujeres guerreras, posiblemente con base histórica. Heródoto las situaba en una región fronteriza con Escitia en Sarmacia. Fueron reinas amazonas notables Pentesilea, que participó en la Guerra de Troya y su hermana Hipólita, cuyo cinturón mágico fue objeto de uno de los doce trabajos de Hércules. Las amazonas solían representarse en el arte clásico batallando con guerreros griegos en amazonomaquias.

En la historiografía griega y romana hay diversos relatos de asaltos de amazonas en Asia Menor. Las amazonas fueron asociadas con varios pueblos históricos durante la antigüedad tardía. A principios de la Edad Moderna el término pasó a aludir a las mujeres guerreras en general.

>> Etimología.
El término deriva probablemente de un etónimo iraní, ha-mazan (guerreros). Una palabra relacionada probablemente sea la glosa de Hesiquio (hamazakaran, “hacer la guerra”, que incluye la raíz indo-iraní kar, “hacer”, (presente también en kar-ma). 

Entre los griegos clásicos, la palabra recibía una etimología popular según la cual procedía del a- privativo +mazos (sin pecho), relacionado con la tradición etimológica que decía que las amazonas se cortaban o quemaban el pecho derecho, para poder ser capaces de usar el arco con más libertad y arrojar lanzas sin la limitación y obstrucción física. No hay indicios de esta práctica en obras de arte, en las que las amazonas siempre son representadas con ambos pechos, aunque con el derecho frecuentemente cubierto.

>> En la mitología griega.
Se decía que las amazonas habían vivido en Ponto (actual Turquía) cerca de la costa del mar Euxino (mar Negro), donde formaban un reino independiente bajo el gobierno de una reina llamada Hipólita (la que deja sueltos sus caballos). Se suponía que habían fundado muchas ciudades, entre ellas Esmirna, Éfeso, Sinope y Pafos. Según el dramaturgo Esquilo, en un pasado lejano habían vivido en Escitia, en el Palus Maeotis (Lago Mareotis, el mar de Azov), pero luego se trasladaron a Temiscira, al Termodonte (el río Terme, al norte de Turquía). Heródoto las llamó Andróctonas (asesinas de varones), y afirmaba que lengua escita eran llamadas Oiorpata, que según él tenía este significado.

En algunas versiones del mito, ningún varón tenía permiso para mantener relaciones sexuales o residir en el país de las amazonas, pero una vez al año, para evitar la extinción de su raza, éstas visitaban a los gargarios, una tribu vecina. Los niños varones que resultaban de estas visitas era sacrificados, enviados de vuelta con sus padres o abandonados a su suerte; las niñas se quedaban con ellas, eran criadas por sus madres y adiestradas en las labores del campo, la caza y el arte de la guerra. En la Ilíada, se nombra a las amazonas como Antianiras (las que luchan como varones).

Las amazonas aparecen en el arte griego del período arcaico y relacionadas con varias leyendas griegas. Invadieron Licia pero fueron derrotadas por Belerofonte, que había sido enviado a luchar contra ellas por Yóbates, el rey de este país, con la esperanza de que encontrase la muerte a manos de las amazonas. La tumba de Mirina se menciona en la Ilíada, e interpretaciones posteriores la hicieron una amazona: según Diodoro, la reina Mirina las llevó a la victoria contra los atlantes y los gorgones. Atacaron a los frigios, que fueron ayudados por Príamo, por entonces un hombre joven. A pesar de esto, en su vejez, hacia el final de la Guerra de Troya, sus antiguas oponentes se pusieron de su lado contra los griegos bajo el mando de su reina Pentesilea (tracia de nacimiento), quien fue muerta por Aquiles en la Etiópida.

Uno de los trabajos impuestos a Heracles por Euristeo fue conseguir la posesión del cinturón de la reina amazona Hipólita. Le acompañó su amigo Teseo, quien raptó a la princesa Antíope, hermana de Hipólita, un incidente que llevó a la invasión del Ática en represalia, donde Antíope pereció luchando junto a Teseo. En algunas versiones, sin embargo, Teseo se casaba con Hipólita y en otras lo hacía con Antíope, quien no moría. La batalla entre los atenienses y las amazonas se conmemora con frecuencia en un género artístico completo, la amazonomaquia, en bajorrelieves de mármol como el del Partenón o las esculturas como las del mausoleo de Halicarnaso.

También se decía que las amazonas emprendieron una expedición militar contra la isla de Leuce, en la embocadura del Danubio, donde las cenizas de Aquiles habían sido depositadas por Tetis. El fantasma del héroe muerto se apareció aterrorizando a los caballos, que tiraron y pisotearon a las invasoras, obligándolas a retirarse. Se dice que Pompeyo las encontró en el ejército de Mitrídates.

Se oye sobre ellas en la época de Alejandro Magno, cuando algunos de sus biógrafos mencionan que la reina amazona Talestris le visitó y fue madre con él. Sin embargo, otros biógrafos cuestionan esta afirmación, incluyendo al ampliamente considerado fuente secundaria Plutarco. En sus escritos, éste menciona un momento en el que el segundo comandante naval de Alejandro, Onesícrito, estaba leyendo el pasaje sobre la amazona de su historia de Alejandro al rey Lisímaco de Tracia, que participó en la expedición original: el rey le sonrió y dijo “¿Y dónde estaba yo, entonces?”

La caracterización por parte del escritor romano Virgilio de la doncella guerrera volsca Camila en la Eneida toma mucho prestado del mito de las amazonas. 

>> Lista de Amazonas.
Hay varias relaciones contradictorias de nombres de las amazonas. Quinto de Esmirna enumera las guerreras asistentes de Pentesilea: “Clonia estaba allí, Polemusa, Derinoe, Evandra, y Antandra, y Bremusa, Hipótoa, Harmótoa la de ojos oscuros, Alcibia, Derimaquea, Antíbrota, Termodosa disfrutando con la lanza”.Los nombres de amazonas mencionadas por autores clásicos incluyen:

• Ainia: enemiga de Aquiles y una de las doce amazonas que acompañaron a Pentesilea: Guerra de Troya. Su nombre significa “rapidez”. 
• Antianira: que sucedió a Pentesilea como reina de las amazonas. Es conocida por ordenar que sus siervos masculinos fueran mutilados y castrados “pues los lisiados son mejores en el amor”. 
• Antíbrota: una de las doce seguidoras de Pentesilea según Quinto de Esmirna.
Asteria: la sexta amazona a la que mató Heracles. 
Cleta: una de las doce seguidoras de Pentesilea. Su barco fue alejado de su curso por el viento y llegó a Italia, donde fundó la ciudad de Clete. 
Helena: hija de Títiro. Luchó con Aquiles y murió tras ser gravemente herida por él. 
Hipólita: la reina amazona que poseía un cinturón mágico que le había dado su padre, Ares. 
Melanipa: hermana de Hipólita. Heracles la secuestró y exigió el cinturón de Hipólita a cambio de su libertad. Ésta accedió y Heracles la liberó. 
• Otrera: consorte de Ares y madre de Hipólita y Pentesilea. 
• Talestris: una reina de las amazonas en el Roman d'Alexandre. 

>> Culto heroico.
De acuerdo con fuentes antiguas (el Teseo de Plutarco y Pausanias), las tumbas de amazonas podían encontrarse frecuentemente por todo lo que entonces se conocía como mundo griego. Algunas se hallan en Megara, Atenas, Queronea, Calcis, Escotusa en Tesalia y Cinoscéfalos, habiendo también estatuas de las amazonas por toda Grecia. Tanto en Calcis como en Atenas Plutarco cuenta que había un amazoneum o altar de las amazonas, lo que implicaba la presencia tanto de tumbas como de un culto. El día anterior a las Teseas se ofrecían en Atenas sacrificios anuales a las amazonas. En época histórica las doncellas griegas de Éfeso ejecutaban una danza circular anual con armas y escudos, que había sido establecida por Hipólita y sus amazonas. Inicialmente había erigido estatuas de madera de Artemisa, un bretas.


>> Amazonas en la historiografía.
Heródoto contaba que los sármatas era descendientes de las amazonas y los escitas, y que sus mujeres observaban sus antiguas costumbres maternales “cazando frecuentemente a caballo con sus esposas, acudiendo al campo de batalla y llevando la misma ropa que los hombres”. Más aún, decía “ninguna mujer se casaba hasta haber matado a un hombre en batalla”. En la historia relatada por Heródoto, un grupo de amazonas cruzaron el lago Meótida (mar de Azov) hasta Escitia cerca de la región de los acantilados (actual sureste de Crimea). Tras aprender la lengua escita, accedieron a casarse con los hombres escitas, con la condición de que no les exigirían seguir las costumbres de sus mujeres. Según Heródoto, esta banda se trasladó hacia el noreste, asentándose más allá del Tanais (río Don), y se convirtieron en los ancestros de los sármatas, que lucharon luego con los escitas contra Darío el Grande en el siglo V a. C.

Hipócrates las describe así: “No tienen pechos derechos... pues cuando aún son bebés sus madres ponen al rojo un instrumento de bronce fabricado para este único fin y lo aplican al pecho derecho para cauterizarlo, de forma que su crecimiento se detiene, y toda su fuerza y volumen se desvía al hombro y el brazo derechos”.

Las amazonas desempeñaron un papel en la historiografía romana. César recordó al Senado la conquista de grandes partes de Asia por parte de Semíramis y las amazonas. Asaltos amazonas con éxito contra Licia y Cilicia contrarrestaron la eficaz resistencia de la caballería lidia contra los invasores. Pompeyo Trogo prestó una atención especialmente detallada a las amazonas. La historia de éstas como procedentes de una colonia capadocia de dos princesas escitas, Ylinos y Scolopetos, se debe a él.

Diodoro relata la historia de Hércules derrotando a las amazonas en Temiscira. Filóstrato las ubica en los montes Tauro, Amiano al este del Tanais, como vecinas de los alanos, y Procopio en el Cáucaso. Aunque Estrabón se muestra escéptico sobre su historicidad, en general las amazonas siguieron considerándose históricas durante la antigüedad tardía. Varios Padres de la Iglesia hablan de ellas como personas reales. Solino abraza la versión de Plinio. Bajo Aureliano, las mujeres godas capturadas eran identificadas como amazonas. La versión de Justino fue influyente, y fue usado como fuente por Orosio, que fue leído durante la Edad Media europea. Los autores medievales continuaron así la tradición de ubicar a las amazonas en el norte, situándolas Adán de Bremen en el mar Báltico y Pablo el Diácono en el corazón de Germania. 

>> Literatura renacentista.
Las amazonas siguieron siendo discutidas por los autores del Renacimiento europeo, y en era de los descubrimientos fueron ubicadas en regiones más remotas aún. El explorador español Francisco de Orellana afirmó que había luchado en el río Marañón en Sudamérica con mujeres guerreras que desde la orilla le disparaba dardos de cerbatanas y flechas. La tradición dice que a partir de entonces el río fue llamado Amazonas o río de las Amazonas. Las amazonas también figuran en los relatos de Cristóbal Colón y William de Raleigh.

Los autores medievales y renacentistas acreditaban a las amazonas la invención del hacha de guerra. Esto está probablemente relacionado con el sagaris, un arma parecida a un hacha asociada tanto con las amazonas como con las tribus escitas por los autores griegos (ver también kurgan de Aleksandrovo). Paulus Héctor Mair expresa su sorpresa acerca de que tales «armas hombrunas» hubieran sido inventadas por una “tribu de mujeres”, pero acepta la atribución por respeto a la autoridad de Juan Aventino.

En el Orlando furioso de Ariosto figura un país de mujeres guerreras, gobernado por la reina Orontea. La épica describe un origen muy parecido al del mito griego, en el que las mujeres, abandonadas por un banda de guerreros y amantes infieles, se congregaron para formar un país en el que los hombres fueron severamente reducidos para evitar que retomaran el poder.

>> Base histórica.
El clasicista Peter Walcot hablaba por la mayoría de los mitógrafos cuando escribió: “Dondequiera que los griegos ubicasen a las amazonas, ya fuera en algún lugar del mar Negro en el lejano norte, o en la Libia del distante sur, siempre era allende los confines del mundo civilizado. Las amazonas existen fuera del ámbito de la experiencia humana normal”.

A pesar de todo, hay varias propuestas para un núcleo histórico de las amazonas de la historiografía griega, siendo los candidatos más obvios la Escitia y Sarmacia históricas, en línea con el relato de Heródoto, si bien algunos autores prefieren una comparación con las culturas de Asia Menor o incluso la Creta minoica. La especulación de que la idea de las amazonas contiene una base real se basa más recientemente en hallazgos arqueológicos de enterramientos, indicativos de la posibilidad de que algunas mujeres sármatas pudieron haber participado en batallas. Estos hallazgos llevaron a los investigadores a sugerir que la leyenda de las amazonas en la mitología griega podría haber sido “inspiradas por guerreras reales”, aunque esta opinión sigue siendo minoritaria entre los historiadores clásicos.

>> Representaciones modernas.
Se ha advertido que hasta el siglo XX, las amazonas han sido representadas típicamente en la literatura como un adversario extranjero que amenazaba la masculinidad de los héroes. Como tales, una meta clásica de los héroes ha sido derrotarlas y humillarlas como forma de reafirmar la superioridad masculina. Ya el siglo XX, las amazonas fueron representadas con creciente simpatía. Actualmente, la representación típica de estos personajes es como una comunidad aislada de poderosas y bellas guerreras, teniendo los héroes masculinos el reto de ganarse su respeto para convertirlas en valiosos aliados. El ejemplo moderno más famoso de una amazona es la superheroína Wonder Woman. Las amazonas también aparecen con frecuencia en las series de televisión Xena: la princesa guerrera y Hércules: Los viajes legendarios.



>> Fuentes:
- wikipedia.org
- www.google.es

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