22 de abril de 2012

Relatos Janus: Me gustan las personas

I see you little girl...
Todo el mundo me decía lo agradable que era: una persona abierta, sociable y divertida. Alguien con quien pasar un rato de risas y animar cuando las cosas se ven oscuras y sin salida... cual programa barato de la tarde televisiva. Sin embargo me agrada, me gusta la gente... y disfruto con ellas. 
Cada una es diferente, especial... y tiene su punto de interés. Lo emocionante de conocerlas, poco a poco, es que sientes cómo vas llegando a su interior, mostrándote sus sentimientos y logrando así, una complicidad única, llena de matices. 
Por desgracia, el cruel destino termina llevándose tarde o temprano a esas personas, por lo que hay que aprovechar al máximo el poco tiempo que estamos con ellas y saborearlas, deleitarlas... antes de volver a la soledad y empezar de nuevo. 
Todos y cada uno de quienes han pasado por mi vida, me han dejado un grato recuerdo y sabor de boca. De ellos conservo detalles del tiempo compartido que a veces observo con añoranza. Todos son distintos e increíbles, pero cuando pruebas las delicias que te ofrece la vida, no puedo evitar sentir pena por aquello que no volverá a ser catado ni experimentado. Por suerte siempre hay alguien más dispuesto a llenar ese hueco vacío, alguien necesitado a quien entregar lo mejor de uno mismo y esforzarse en el final, cuando todo -por desgracia y como siempre sucede- termina. 
Me gustan las personas. Mucho. Cuanto más cerca estoy de ellas, más las disfruto, creando sabores únicos y especiales. Mi último compañero me acompañó como plato principal en una de mis cenas. Lloré cuando terminé y le agradecí por tan buenos momentos, pero era hora de separarnos. La acuciante soledad venía de vuelta y debía estar preparado. Por suerte, esta vez sería por poco tiempo. 

He conocido a una chica increíble. Disfruto mucho con ella y espero poder hacerlo hasta el final. Todo el mundo me dice que hacemos una buena pareja y que es la chica ideal. Algún atrevido hasta dice que está buena… eso aún tengo que comprobarlo. 

Reviso mi casa: todo limpio. Hecho un último vistazo a la lista de las compras que he de hacer: especias, salsas, carnes selectas y esencias naturales… El relleno siempre se me ha dado bien y, modestia a aparte, soy un excelente cocinero. Miro la pequeña pulsera que cuelga de mi muñeca antes de marchar: un recuerdo de mi viejo, querido y sabroso amigo… echaré de menos un sabor tan exótico como aquel. 

Salgo de casa y antes de arrancar el coche, recibo un mensaje en mi móvil: era ella. Nuestra cita se adelanta. Perfecto. Media sonrisa macabra se dibuja en mi rostro y paso mi lengua por la comisura de mis labios, relamiéndome. Arranco el coche. 

Me gustan las personas…

Me gustan mucho...

2 comentarios:

  1. Qué hijo de!!!! Muy buen relato, en serio, especialmente el toque de la pulsera jajajaja. ¿Quiero más escritos!...aunque no tan macabros XD

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  2. LO QUIERO EN VIÑETAS PERO YA!!!!

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