27 de noviembre de 2012

50 Aniversario James Bond - Skyfall

50 Aniversario James Bond
Daniel Craig: La Trilogía del Origen



Coincidiendo con el 50 aniversario de este emblemático personaje creado en 1952 por Ian Fleming, nos encontramos con el estreno de la última aventura del agente con licencia para matar: Skyfall, protagonizada desde hace ya dos películas por el actor Daniel Craig. En esta ocasión, James verá puesta a prueba su lealtad a M (Judi Dench) cuando un viejo conocido de ambos haga acto de presencia, dañando el mismísimo corazón del MI6 y dejando en entredicho la seguridad y fiabilidad de la agencia secreta. ¿Será James capaz de superar las heridas abiertas del pasado? ¿Podrá adaptarse a los nuevos tiempos y formas de terrorismo? Una cinta que cierra lo que denomino “La Trilogía del Origen”, en donde comenzamos viendo a un novato agente doble cero luchando a golpe de naipe en Casino Royale, seguida de su secuela directa, Quantum of Solace, con un 007 vengativo y rebelde tratando de acabar con una peligrosa multinacional. Finalmente, Skyfall nos termina de atar los cabos suelos que quedaban, cerrando la personalidad de Bond que todos conocemos y metiendo en plantilla a personajes muy conocidos por todos los seguidores de la saga que, hasta ahora, habían quedado en un segundo plano.

La historia comienza de la forma habitual: vemos a James enfrascado en una misión, metido de lleno en tiroteos, persecuciones y destrozos de material urbano. Esta vez no va solo, una agente del MI6 (Naomie Harris) le ayuda a perseguir al objetivo, un tipo de malas pulgas que logra lo que pocos han conseguido hasta ahora: herir a Bond. Pero tranquilos, un ligero arreglo de corbata y como si nada. El problema viene después, cuando en una espectacular escena sobre un tren, como colofón al impresionante destrozo de antes por las calles de Estambul, James cae abatido por un mal disparo de su compañera, obligada a hacerlo por M ante la posibilidad de perder al objetivo (y no, no es un spoiler, quien haya visto el tráiler verá que esto mismo lo destripan ahí).

Tras esto, una consternada M escribe el obituario del Comandante James Bond, lo que nos deja con la cara de ¿será posible? Pero no, no olvidéis que se trata de 007 y, si tras más de 20 películas no es capaz de sobrevivir a una pequeña caída por un puente, no sería Bond, James Bond. Además, la película acaba de empezar ¿qué te creías? Así que momentos después está donde todos esperamos que esté: en la cama con una impresionante mujer, aunque le notamos cambiado. Una cicatriz recorre el hombro donde le hirieron, una cicatriz que por su gesto, aún le duele. Le vemos pasando su “retiro” en bares de playa, apostando y bebiendo licores picantes… porque un escorpión vivo si se mosquea ya me diréis si pica o no. Se nos muestra un Bond apático, desaliñado y porqué no, cansado ya de todo.

Sin embargo, esto cambiará cuando se entere de la escalofriante noticia de un atentado en la mismísima sede del MI6. Es entonces cuando James regresa a Londres y se planta, ni corto ni perezoso, en la casa de M para presentarse listo para el servicio. Ya en la base (situada en una nueva y secreta ubicación por motivos obvios) someten a 007 a un examen, básicamente le hacen pasar de nuevo el “psicotécnico” para ser agente doble cero… la muerte es lo que tiene, que te deja bajo de forma y no se puede ser uno de los mejores espías de Inglaterra en tales condiciones. Todo bajo la atenta mirada de Gareth Mallory (Ralph Fiennes), Presidente del Comité de Inteligencia y Seguridad con control sobre el MI6. Con bastante sudor y un breve momento de frustración, Bond pasa por los pelos la prueba, asignándosele de inmediato una peligrosa misión en la cual debe detener al causante del ataque al MI6: Raoul Silva (Javier Bardem), antiguo operativo y personaje un tanto… puñetero. Simplemente decir que si hacemos comparaciones, el perfil psicológico de este villano es muy similar al del Joker en Batman: The Dark Night. Ese nivel de locura que raya extrañamente la cordura con una meticulosidad por los detalles que da miedo, ese halo de complicidad cuando en realidad es odio puro… miedo, mucho miedo da este personaje… aunque yo personalmente veo que le patina un poco el pelo, quizás lo poco habituados que estamos a ver a Bardem de Rubio raruno pero bueno, sólo es un detalle tonto que no desmerece para nada su genial actuación y le hace entrar, a mi parecer, en uno de los villanos más villanos del mundo Bond.

De aquí en adelante, y para no destripar tramas ni spoilear demasiado, sólo lo justo, nos encontramos con los clásicos métodos de 007 para obtener información sobre su objetivo y estrechar el cerco sobre él: mujeres y Martini entre medias (mezclado, no agitado). También cuenta en esta ocasión con la inestimable ayuda de un joven Q (Ben Wishaw), quien en propias palabras de James cuando el entregan su equipo, “han tirado la casa por ventana”. Así que pese a todo, se sigue con la línea minimalista en lo que a gadgets se refiere, aunque todo hay que decirlo, no hay tiempo para echarlos de menos, ya que la cinta no da un respiro y cuando la Sección Q falta… la imaginación al poder ¿Os suena McGyver? Pues creo que fue James quien le enseñó un par de trucos… (estos dos juntos podrían ser un peligro ¿os imagináis? ¡Juas!).

Bueno, centrémonos. Tras tiroteos varios, guantazos, más ligoteos y las típicas labores de investigación, 007 da con Silva, quien al final resulta relativamente sencillo de capturar y es llevado a la sede del MI6 para ser juzgado. A partir de aquí todo se desmadra, descubriéndose los verdaderos planes de Silva para con M y James, viéndose ambos arrastrados a las afueras de Londres en un intento por emboscar a Raoul y acabar con él de una vez por todas. Es aquí, donde por primera vez en la historia de Bond, descubrimos detalles de su pasado (aparte del tan conocido fallecimiento de sus padres en su infancia). Observamos a un James nostálgico y conocemos uno de los sucesos que forjaron su personalidad a través de las historias que Kinkade (Albert Finney), el guarda de la finca familiar de Bond, cuenta a M.

De aquí en adelante ya podéis imaginar lo que pasa, ya que es el clímax de la película y en donde presenciamos el enfrentamiento final entre Silva y nuestro agente británico con licencia para matar. Memorable la escena en la que destrozan un objeto muy preciado para 007 y en la cual, ese gesto, esa mirada tan bien interpretada por Daniel Craig, a mí en lo personal me encantó. Es una mirada de “eso sí que no, puedo aguantar mucho pero por ahí no paso, de esta te acuerdas” (póngase algún recurso burdo entre medias para dar más énfasis a la frase y al ver la escena lo entenderéis).

El final no os lo desvelaré, pero sin duda es un final esperado, pero a la vez no te lo esperas, se cierra una etapa y comienza otra, es un renacer en la saga, un comenzar de nuevo pero manteniendo los valores clásicos, sin duda un final muy digno para una trilogía que a mi parecer, cierra el círculo de los orígenes de James Bond.

Lo mejor de todo es ver como han unido toda la saga a esta película. Aunque realmente no tiene nada que ver con Casino Royale ni Quantum of Solace, vemos un guión paralelo a todas las anteriores, mezclando datos, personajes, ideas y guiños, que serán fácilmente reconocibles por los seguidores de Bond, desde Sean Conney hasta Pierce Brosnan... es un inicio pero que une con sus anteriores misiones, no es que sea un “remake” si no que hábilmente han hecho un nuevo comienzo partir del 007 de siempre, el que todos conocemos. Suena contradictorio lo sé, pero cuando la veáis lo entenderéis ¡Juas!

Está claro que a mucha gente le aburrirá ya todo lo relacionado con James Bond, que dirá que siempre es lo mismo y que cada nueva entrega es pésima. Cada cual tiene su opinión pero, dejando opiniones de lado y el tema de ser una de las sagas más extensas de la historia, esto no es más que aventuras de acción, puro entretenimiento en el cual el bueno siempre gana y los malos, según la época, van cambiando, una buena excusa para pasar el rato y simplemente disfrutar. A mí me ha encantado, y eso que al principio no veía con muy buenos ojos a este nuevo Bond pero, con Skyfall se cierra un círculo, una etapa que comenzó en Doctor No, recomenzó en Casino Royale y renace, como digo, en esta película... es decir ¡por otros 50 años!

Sam Mendes ha hecho un excelente trabajo. Si te gusta Bond te gustará Skyfall, así de simple. Sin duda los clásicos son los clásicos pero este nuevo Daniel Craig, está sin duda a la altura. Música perfecta, que te mete en la piel del agente doble cero, escenas de acción espectaculares, guiños a toda la saga, reveladoras revelaciones... y esas cosas hacen un global que sin duda, hará las delicias de más de uno. Yo la he visto y creo que la veré otra vez... soy un nostálgico, que se le va a hacer.

Hale, otro día más...



1 comentario:

  1. te mandaste la pasión con este artículo, parece que te ha gustado un poco la pelicula XD. Bien narrado, es una entrega de la saga 007 que supera lo que esperaba, encima se buscaron grandes secundarios (aunque personalmente erraron a las chicas Bond, pero gustos son gustos). Felicitaciones por las 35.000 visitas a tu taberna, espero que alguno te deje ron XD

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