14 de febrero de 2013

Spiderman: días de gloria (by El Entrecott)

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“Y al segundo día, Stan Lee creó a Spiderman” 


Sucedió en 1961. Martín Goodman, presidente de la incipiente editorial Marvel Cómics le encargó a su editor jefe, Stan Lee, la creación de toda una pléyade de nuevos superhéroes que pudieran hacerle sombra a la entonces “intocable“ Liga de la Justicia de DC. Lee, que estaba a punto de arrojar la toalla como editor, dio con una fórmula que hasta los presentes días se muestra imbatible: personajes que se muestran como el ciudadano de a pie, con sus flaquezas y problemas cotidianos. 

El primer paso hacía este giro de tuerca ya lo habían dado con Fantastic Four, un grupo de superseres con todos los problemas de cualquier familia del momento. El siguiente paso iba a ser un salto de proporciones mucho mayores, sin red, valga la ironía, pero en este caso no iba a resultar tan fácil para Stan el venderle la idea a su jefe como en otras ocasiones. Se trataba de crear a un personaje con el que el lector al que iban dirigidas las historietas se sintiera plenamente identificado. Cuando le presentaron a Goodman el concepto de Spiderman, éste lo rechazó de plano. Para empezar pensaba que una araña era algo repulsivo, así que la conclusión a la que llegó era que la gente le daría asco un tipo disfrazado de esa guisa. 

El segundo escollo se centraba en el hecho de que el personaje fuera casi un adolescente, no le parecía creíble que alguien que todavía iba a la universidad fuera a salvar al mundo. Con todo esto sobre la mesa, Stan Lee le propuso a su editor que hiciesen un número de prueba en Amazing Fantasy, una colección cuyo cierre ya estaba decidido. Si no funcionaba no perdía nada por intentarlo. Tras el éxito rotundo de la primera aparición del trepamuros, la ascensión de Spiderman fue imparable, convirtiéndose, con la pluma de Lee y las magníficas ilustraciones de Steve Ditko, en el título con mayores ventas del sector los dos años siguientes. 

El fin del romance: llega John Romita. 

Durante esos primeros años asistimos al nacimiento de Spiderman, un joven enclenque, de carácter inestable, al que sus hormonas en plena efervescencia le jugaban malas pasadas. En este periplo inicial vieron la luz los que serían los mayores villanos a los que el héroe arácnido se enfrentaría jamás: El Doctor Octopus, Kraven El Cazador, El Buitre, y por supuesto el peor de todos, El Duende Verde. Todos ellos ponían en apuros al pobre Peter Parker, incapaz de compaginar la vida de un chico normal de su edad con su responsabilidad como justiciero enmascarado. 

Pero en el jardín del Edén empezaron a surgir brotes de malas hierbas entre Lee y Ditko, fundamentadas en el hecho de que el escritor quería llevar a cabo cambios en la serie que al dibujante no le gustaban nada. Según cuentan las malas lenguas el que acabó por romper el matrimonio creativo fue el concerniente a la identidad secreta del Duende Verde. Hay otros que sostienen que simplemente se trataba del hecho que Ditko estaba molesto porque Lee siempre presentaba a Spiderman como una creación exclusivamente suya. El caso es que la comunicación entre ambos se fue haciendo cada vez mas errática, posiblemente el carácter de Ditko, un hombre tremendamente reservado, no ayudó mucho. 

Así pues el cambio estaba decido, John Romita dejaría Daredevil para convertirse en primer espada de la colección. Su llegada iba a ser como la de un terremoto que sacudiría los cimientos de la misma Marvel como nunca antes había sucedido. 

Ya nada volvería a ser igual: cómo Lee y Romita elevaron a Spiderman al Olimpo del cómic. 

Desde el primer momento una cosa quedó clara, la sintonía entre Lee y Romita era total, probablemente surgiesen diferencias entre ambos, pero también es seguro que era más lo que les unía que lo les separaba. Ambos eran de carácter extrovertido, dinámicos, y obviamente no le tenían miedo a los cambios, más bien todo lo contrario. Y estos se iban a producir de inmediato. 

El número 39 de Amazing Spiderman sería toda una revolución, en su portada aparecía Spiderman desenmascarado por el Duende Verde, su más afamado enemigo, que le sostenía en el aire maniatado. No había periodo de transición alguno, se trataba de sorprender al lector, de dejarlo boquiabierto. Un tipo nuevo de “creyente” como los llamaba Stan Lee empezaba a leer cómics, ya no se trataba de niños de 11 ó 12 años. Adultos y universitarios se veían atrapados mensualmente por las tramas urdidas por “La pareja de oro”. El lector quería ver como la vida de Peter se volvía cada más compleja, como si de un culebrón venezolano se tratara. 

Pues dicho y hecho, lo primero que sucedía en este histórico número era que se desvelaba el alter-ego del Duende: ¡este era nada más y nada menos que Norman Osborn!, padre de Harry, un compañero de facultad de Peter Parker, que a la postre, se iba a convertir en su mejor amigo. El drama estaba servido. El hecho de que Osborn descubriera la identidad secreta de Spiderman no hacía más que complicar el asunto. Los cambios no se iban a detener en lo concerniente a los súper-villanos, se precisaba un Peter Parker que fuera acorde con los tiempos. El de la anterior etapa se antojaba un tanto repelente y anquilosado. En este punto es donde el estilo de Romita iba a jugar un papel clave, convirtiendo a Peter en un apuesto joven, aunque sin pasarse. Atrás había quedado el muchacho marginado del que todos se reían. De la crisálida había resurgido un universitario al que se le empezada a presumir cierto éxito con las chicas. Los 60 son la época por definición de la liberación sexual en los EEUU, esto no podía quedar fuera de un título donde los personajes eran precisamente chicos y chicas de 18 ó 19 años. 

Y entonces... llegó ella. 

No es mera coincidencia pues, que se tomará la decisión de introducir un personaje que encarnase ese espíritu transgresor: Mary Jane Watson. La llegada de esta chica fue una verdadera hecatombe en el universo del lanzarredes, su aparición se había retrasado durante meses, generando mucha expectación. El propio Stan Lee confesaba años después que se produjo mucha controversia en torno suyo porque no tenían decidido su aspecto, o más bien, si iba a ser guapa o un verdadero adefesio. Para nuestra suerte se tomó la determinación que fuese la mujer que habría de acompañar al bueno de Pete durante las siguientes décadas. Como contrapunto a Mary Jane, Lee y Romita le dieron una dura rival con la pegarse por los huesos de Peter: Gwen Stacy. De algún modo eran antagónicas, pero eran amigas. Representaban a la perfección la imagen que las chicas querían ver retratadas en los cómics, eran listas, independientes... las antiguas novias de los superhéroes solían ser como sus contrapartidas masculinas, en algunos casos demasiado perfectas. 

Romita se las apañó formidable- mente para dar un completo lavado de cara a Gwen, que empezaba a coquetear con Peter de un modo cada vez más descarado. Mary Jane por otra parte no se sabía bien si iba o venía, era el ser más despreocupado del mundo, ¿Era así o pura fachada?, el destino le tenía preparado un papel vital en la serie, que por supuesto no desvelaremos aquí… 

Viejos problemas... nuevos enemigos. 

No hay lugar a dudas, un gran héroe necesita grandes desafíos. La galería de enemigos de Spidey era bastante surtida, de hecho durante los años que duró la etapa Lee/Romita desfilaron por la serie villanos clásicos como Kraven, Electro, o El Doctor Octopus. Apareció un nuevo Buitre, vieron la luz otras creaciones como El Rino y el inefable Kingpin, antagonista de Spiderman en una de las historias de mas recuerdo para los aficionados, en la que Peter Parker decidía colgar las botas como héroe. Las tramas se volvieron exquisitamente complejas, como en la que el trepamuros perdía la memoria y El Doctor Octopus le convertía en su lacayo. Todas, sin embargo giraban en torno a otra que permanecía subyacen- te, esta tenía al Duende Verde como actor secundario, a medida que fueron transcurriendo los meses el lector tenía claro que éste se iba acabar revelando como una amenaza más que mortal. Como siempre los enfrentamientos con toda clase de amenazas no hacían que la situación personal de Peter mejorase. Las deudas le acosaban, sus notas en la universidad descendían peligrosamente, y para colmo, su jefe en el Daily Bugle odiaba más que nunca a Spiderman, un J.J. Jameson que lucía un bigotillo el cual recordaba mucho al de Hitler, se empeñaba en hacerle la vida imposible a nuestro chico. 

¡¡¡Debes leerlo!!! 

Spiderman: Días de Gloria es un maravilloso compendio de más 600 páginas, de la primera parte de la etapa de Stan Lee y John Romita al frente del título más mítico que haya publicado Marvel. Cada número va sorprendien-do al lector hasta dejarlo sin aliento, literalmente. Eso sí, muy recomendable el leerlo en una posición cómoda, porque si no, corréis el riego de acabar con agujetas en los brazos. 

Bromas aparte, el volumen con- tiene algunos extras realmente fascinantes, como el número anual de 1964 ilustrado por el mismo hermano de Stan Lee, Larry Lieber, en el que Spiderman comparte aventuras con la Antorcha humana. Otro episodio realmente especial que viene incluido es el falso número 1 de una colección alternativa: The Spectacular Spiderman, que en su momento no pudo ver la luz, en su formato original, de glorioso blanco y negro. Luego para los más viciosos, como yo, artículos sobre el trabajo de Romita, con bocetos originales, con el desarrollo de personajes y etc, etc… 

El esfuerzo merece la pena. Cuarenta años después estos cómics no han perdido ni un ápice de frescura, de ingenio arrollador y magia. 

¡¡¡Excelsior!!!



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2 comentarios:

  1. Excelente diseño Arth!!! Te emreces un ron...no, mejor dos XD

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    1. Dos... siempre dos, como los Danoninos (anteriormente conocidos como Petit Suisse) XDD

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