8 de abril de 2013

Minutemen (by El Entrecott)

¿Before?

Existe un antes y un después de Watchmen. La mastodóntica obra de Alan Moore y David Gibbons había planteado preguntas nunca antes hechas; ¿Quién vigila a los vigilantes? ¿Realmente quiénes son estos tipos? o... ¿Es lícito que unos pocos sean los que deciden quién es un héroe o un villano?.

La dualidad de estos argumentos, el tratamiento que Moore le confirió al cómic, mas cerca- no al género negro y al de adultos hizo que en cuestión de pocos meses DC Cómics se convirtiera en la primera editorial del noveno arte a nivel, cotas que no se alcanzaban desde la edad de oro, allá por los años 40 y 50, de paso consagró a Alan Moore como el escritor más importante del panorama comiquero. Este, ya había deslumbrado a la crítica en Europa con V for Vendetta, una fábula de claro corte anarquista donde un extraño justiciero ataviado con disfraz de Guy Fox se enfrentaba a los poderes fácticos del estado.

20 años no son nada...

Así que han transcurrido más de dos décadas de todo esto cuando DC decide desempolvar un viejo proyecto, que por diversas razones, quizás la definitiva sea la pésima relación entre DC y Moore, llevaban mucho tiempo acariciando: una precuela de Watchmen. El momento por fin es el acertado, se ha estrenado un film que vuelve a conectar al público con la obra. Muchos dirán lo de siempre, que no es igual de rica o compleja que el cómic, o que simplemente no les gusta, pero este un debate tan viejo como el propio cine, y aquí no entraremos en ello. Lo que si es completamente cierto es que el interés que suscita cualquier trabajo de Alan Moore es tremendo.

En la editorial lo tenían claro: querían que el argumento de las diferentes colecciones que engloban Before Watchmen tuviera un carácter lo más coral posible, sin fisuras. No se trataba de que cada uno hiciera la guerra por su cuenta. Se reunió a un grupo de los más talentosos artistas que había en nómina y se pusieron manos a la obra. Los personajes conformaban en mayor o menor medida la plana mayor de la serie original, a excepción del Doctor Manhattan, del que ya poco quedaba por descubrir algo.

Cuando se emprende un proyecto como este las preguntas son muchas, y no porque se quieran sacar de la manga sino porque ya estaban en Watchmen; ¿Por qué los personajes actuaban como lo hacían? En cierto modo esto ya estaba explicado a modo de flashbacks, en los que veíamos por ejemplo porque El Comediante era tan mezquino como parecía o porque Ozzyandías actuaba como un depotista salvador de la humanidad, pero… !quedaban muchos cabos sueltos!, y eso es precisamente lo que trata de desvelar Before Watchmen.

Aquellos maravillosos años.

Uno de los proyectos de los que menos se sabía, y por no decirlo el que más dudas despertaba, era en el que trabajaban la dibujante Amanda Conner y el también pincel y guionista Darwyn Cooke, ambos con contrastadas carreras pero que nunca habían tenido entre manos un proyecto de esta envergadura. Para arrancar Minutemen se tomó como punto de partida el libro de memorias que Hollis relataba como fue la primera misión de los Minutemen, un equipo de justicieros conformado por personalidades de lo más dispares, desde el pétreo Justicia, con su capucha y su soga al cuello, con unas claras reminiscencias al rollo sadomaso, pasando por una chica pin-up como Sally Júpiter hasta llegar a la figura clave de toda la historia, el siempre diletante Edward Blake, El Comediante.

Precisamente un episodio que tenía lugar en las páginas de Watchmen, el encontronazo sexual entre Sally y El Comediante iba a destapar la lata de gusanos que eran Los Minutemen. Por un lado las motivaciones que movían a estos héroes, en algunos casos obsesionados por la fama, en otros movidos por nobles objetivos pero con terribles secretos que les impedían seguir adelante.

Uno de los personajes que suponen una auténtica revelación es el de Silueta, la heroína enfundada en un traje látex negro de la que ya sabíamos su trágico final en brazos de su amante lesbiana, pero poco más. Aquí Darwyn Cooke nos la presenta junto a Hollis Mason y Mothman como los únicos personajes que de verdad se implican en combatir la injusticia. El estilo de vida de Silueta, muy alejado de los cánones de la época, y en ocasiones su exhibicionismo, terminarán por ser fatales para ella.

La muerte de Silueta servirá como detonante para el final de la primera formación de vigilantes enmascarados. Sally Júpiter abandonará su pose de niña mona para mancharse las manos de sangre, Mothman se verá arrastrado a una espiral de drogas y alcohol que terminará con sus huesos en un manicomio y de remate, la verdad sobre el misterioso Justicia Encapuchada verá la luz al fin. El Comediante es el personaje clave de toda la obra Watchmen, del antes, del después y el durante. Cooke nos traslada a un momento de su pasado, durante el conflicto de Guadalcanal, en el que un ingenuo Edward Blake tiene que ver como un megalómano capitán del ejército norteamericano lleva a cabo una matanza como parte de servir a un fin mayor. Este hecho calará muy hondo en su mente, le hará darse cuenta de lo que realmente es: un peón en manos de otros mas poderosos.

El fin de la inocencia.

Con el final de la década de los cincuenta Los Minutemen están obsoletos, las retiradas de Búho Nocturno, Sally Júpiter y las muertes de los demás miembros del grupo dejan al Comediante como único baluarte de la formación original, no es mucho consuelo, ¿verdad?. Esto conecta directamente con la miniserie dedicada a Espectro de Seda, la hija de Sally. La acción nos traslada a unos 15 años mas tarde, estamos a mediados de los 60, un tiempo bien distinto. Laurel vive con su madre en California, sometida a un régimen de carácter espartano, en el que prácticamente no puede mover un dedo sin que Sally lo supervise todo, el drama generacional está servido… El miedo de la veterana heroína a que su hija tome el mal camino, y sobretodo a que algún hombre le arruine la vida atenaza la relación con la joven Laurel, que harta de todo decide marcharse de casa para encontrar su propio camino.

If you going to San Francisco...

California se convirtió, en la década de los 60, en la meca del movimiento hippy, una forma de entender la vida que predicaba el amor libre y el conocimiento del mundo a través de los sentidos. Cuando Laurel y su novio se trasladan a San Francisco lo hacen con un grupo de jóvenes que ya están plenamente impregnados del espíritu de aquellos años, rodando en una furgoneta pintada con colores psicodélicos, fumando marihuana, y divagando al ritmo de The Grateful Dead.

Precisamente es un viaje iniciático en todos los sentidos lo que Laurel va a experimentar en la ciudad de la bahía. Allí descubrirá lo que es sentirse plenamente feliz, una vida con la siempre había soñado. Pero también lo que implica, responsabilidad, porque estará sola frente a todo, lejos queda el ala protectora de su madre, que desde su casa a las afueras de Los Ángeles intenta localizar a Laurel desesperadamente, tarea que en- carga a su buen amigo Hollis Mason.

El sueño en el que vive la joven Espectro de Seda se empieza a resquebrajar cuando tiene que hacer frente a su primera amenaza real, un mafioso de la industria discográfica que pretende colmar el mercado con una droga que manipule las mentes de los jóvenes, una sustancia que puede tener funestas consecuencias como Laurel descubrirá... y pronto. No destripo nada si digo que tanto el enfrentamiento con este villano, como la reaparición de El Comediante en un momento clave de la historia harán que Laurel emprenda el camino de vuelta a L.A con su madre. La relación entre ambas seguirá siendo tiran- te pero habrá dado un giro hacia un entendimiento que nunca será del todo completo.

El color de las cosas.

Una de las cosas que le confieren un aire muy especial a estas dos miniseries es el tratamiento gráfico que les han dado la pareja creativa. Por un lado tenemos a Darwyn Cooke, un dibujante que sus inicios tuvo muy difícil hacerse un hueco en la industria del cómic, principalmente debido a su estilo cartoon, que no estaba nada de moda a finales de los 80, pero que aquí tan buenos resultados da. Los personajes de Minutemen tienen de por si un aire muy irreal, con esos trajes tan chillones y horteras, propios de los primeros héroes de DC, en el contexto de la época en que se desarrolla la trama este aire “como de dibujos animados” resulta de lo más atractivo.

El caso de Amanda Conner estaba claro que era la artista perfecta para este trabajo, su trazo alegre y desenfadado ayuda mucho a que la historia discurra, incluso en sus etapas más lúgubres, con mucho dinamismo. Los dos autores han usado además la famosa “proporción áurea” que elevará a la categoría de arte el legendario Steve Ditko, 6 viñetas por página. Si tomas referencias, hazlo de los mejores.

Recomiendo mucho la lectura de estas dos series. Creo que muchos lectores se van a llevar una grata sorpresa con ellas, es bueno redescubrir a estos personajes que hace ya 26 años dieran sus primeros pasos de la mano de Alan Moore y David Gibbons. Es fresca, original y sobretodo... ¡te lo pasas de coña leyéndolas!

Léelo también en:
http://kzrevista.blogspot.com.es

3 comentarios:

  1. Qué diseño!! Y hablando en serio pirata ¿nunca te ha picado la curiosidad de ser diseñador gráfico? Es una carrera profesional donde te iría muy bien, encima con una guía supongo que serías aún más talentoso. Mira que he visto revistas y diarios, ya sean de anime, computación, reseñas, etc, pero hay muchos de tus trabajos que son bellezas.
    Yo te pagaría con ron!!!

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    1. Jajaja... gracias... me vas a sacar los colores cual botella triple de ron... XDDD

      En realidad estudié para eso y durante muuucho tiempo buesqué currele de esto, que es lo que me gusta... pero la suerte o el destino no han llamado, así que estoy donde estoy, pirateando de mala manera y quitándome el gusanillo con cosas como esta de la revista... XDDD

      Además, a la hora de la verdad no dejan de ser diseños un poco más del montón... resultones si eso, pero nada que sea muy destacable... si no imagino que estaría ya en alguna cosa de diseño jajaja XDDD

      Moltto graccie pitufillo, nos hablamos ¡y que corra el ron! ^^

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  2. Ummm, no creas que son del montón. hay muchas revistas especializadas que parecieran usar el paint. La carrera de diseño tiene la contra de que debes tener muuuucha suerte para ingresar en algo importante, sea diario o empresa especializada... o, como siempre, recurrir a tener "algún contacto" XD.
    Te repito, está muy bueno el diseño ¡¡¡y no se diga m{as!! O me enojoooo y no querrás ver a pitufo enojado, no sabés cómo adulteramos las bebidas si nos ponemos rojos:)
    Saludos

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