8 de mayo de 2013

Superman: Red Son (by El Entrecott)


Me encantan los spin-offs y Mark Millar... no necesariamente por ese por orden, claro. Digo esto porque aunque me postrara ante este hombre mil veces, no podría llegar a agradecerle lo suficiente el devolverme la fe en los cómics de superhéroes, la cual había perdido casi por completo tras los desmanes perpetrados por las grandes majors en los primeros años de la década de los 90. Tras la desbandada general de los gran- des artistas a las independientes, hartos de ser ninguneados por sus jefes, el panorama era realmente sombrío: Marvel casi en bancarrota y DC atrapada en un bucle sin fin de tramas con las que el lector tenía una sensación de deja-vú constante. 

Del germen que empezaba a brotar de pequeñas editoriales emergió Millar, títulos como Saviour o The Shadowmen llaman la atención de los cazatalentos de DC, que le fichan de inmediato. En los siguientes años llevaría a cabo un gran trabajo en títulos como Swamp Thing, Flash, Superman, Justice League y la que sin duda sería la obra que le consagraría definitivamente The Authority, para el sub-sello Wildstorm. Es precisamente esta maravillosa y controvertida obra la que marca el principio del fin de la colaboración del autor con DC, final que se vería ru- bricado en el año 2002 con el lanzamiento de Superman Red Son... 

Erase una vez en Siberia...

La premisa de la que parte la obra es ¿Qué pasaría si Superman hubiese llegado en su nave pero en vez de haber caído en Arkansas lo hubiese hecho en La Unión Soviética?. Aplicado en un contexto esto podría llegar a carecer de importancia, al fin de al cabo, el hombre de acero representa los máximos valores de lo ecuánime, la honradez personificada, no hay que olvidar una famosa frase de la película “Yo nunca miento”. Pero claro también hay otras cosas ha considerar, no que olvidar que Superman es hijo de su tiempo, y la época en que la colección se consolida es la de la Guerra Fría, un período comprendido más o menos entre el final de la Segunda Guerra Mundial y la caída del Muro de Berlín en 1989. Así pues si los rusos cuentan con un Superman en su bando cualquier cosa puede pasar. 

El niño es criado en una granja comunitaria en Siberia, pronto sus grandes poderes no pasan desapercibidos para Stalin, que le convierte en el abanderado de la Rusia comunista. Por todos es sabido que Superman cuenta con fantásticos súper-poderes, que provienen de la exposición de su anatomía krytoniana al Sol, pero lo que probablemente no conozcan los lectores más jóvenes es el hecho de que el Superman que han conocido es “un poco diferente” al original, el de la llamada “Edad de Oro”. Éste es aún más fuerte, mas rápido si cabe, y cuenta con algo que se fue desechando con el paso de los años: un intelecto superior y una mente científica. Kal-El no deja de ser el hijo del mayor cerebro de su planeta de origen ¿no? 

Guerra y Paz.

Como en una novela rusa del siglo XIX las tramas de envidias, hijos despechados y amores no correspondidos se suceden en el primer arco argumental de la historia. Superman es el hijo adoptivo favorito de Stalin, el capitán Roslov, jefe del KGB es su hombre de confianza y es el que debe suceder al dictador tras su muerte, o al menos eso podría parecer, pero el destino, y la convicción por parte de Superman de poder hacer un bien mayor a los que le rodean hacen que el Hombre de Acero tome la determinación de convertirse en el líder de su pueblo. 

A Roslov esto no le gusta nada y urde un plan para acabar con él. Aquí es donde entra en juego el segundo gran nombre de este relato: Lex Luthor, el gran némesis de Superman que aparece aquí como un hombre dotado de una inteligencia superior a la media, consultor en asuntos de índole militar para el gobierno de los USA y que está empeñado en acabar con el héroe a cualquier precio, aunque eso incluya destrozar su matrimonio con nada más y nada menos que... ¡Lois Lane! 


Ascenso.

A medida que van pasando los años dos cosas van quedando muy claras; la primera es que Luthor no va a poder cargarse a Superman tan fácilmente, y mira que lo intenta con ahínco, pero nada, ni con monstruos creados para tal fin, como Bizarro, una especie de Frankenstein súper-poderoso, o enviando a otros como Wonder Woman en su busca. 

Creo que merece la pena hacer un pequeño inciso para mencionar lo bien que Mark Millar ha ido incluyendo a los personajes que conforman la mitología DC sin que parezca que están incluidos con calzador. Así pues Jimmy Olsen es un agente del gobierno bastante especial, Green Lantern es un soldado al servicio de Luthor, Brainiac, la malvada inteligencia artificial se convierte en el lugarteniente de Superman durante la mayor parte de la historia y Batman, qué decir del rol tan fantástico que le asigna el autor como terrorista anti-sistema, pero en versión rusa, claro. 

Es un hecho conocido que el único mandato que Jor-El le transmitió a su hijo cuando le reveló su verdadera naturaleza es no inmiscuirse en la vida de los hombres. Pues mira tú por donde, este Superman va a hacer más bien lo contrario, meterse hasta la cocina en el devenir de las cosas. Al principio todo va genial, el mundo le está agradecido por la paz que reina, el ejemplo de la URSS se extiende al resto del mundo con excepción de EEUU y Chile (curiosa elección esta). La gente está tan segura de todo que incluso dejan de tomar medidas de seguridad cuando viajan porque saben que el hombre de acero es omnipotente y les salvará de un modo u otro. Con el tiempo comienzan a aparecer disidentes, gente a la que todo les parece demasiado perfecto, además los métodos de Superman se vuelven cada vez más tiránicos… 

Caída.

Los años siguen pasando y la sensación de que Superman podría ser inmortal es que cada vez más palpable, hecho este que casi nunca aparece referenciado en ningún cómic pero que en realidad tiene mucho sentido. Mientras el Sol siga ahí en lo alto él seguirá existiendo. 

Lex Luthor ha llegado a un punto en que su obsesión por destruir al kriptoniano es tal y su posición se hace cada vez más fuerte, que llega al momento de acometer la ofensiva final para acabar con él. Su plan tiene una parte de fuerza bruta que incluye un asalto directo al gobierno que preside Superman y otro más retorcido que pretende socavar la ya atormentada mente de su enemigo, que por primera vez ve que es imposible salvar a toda la humanidad, sobretodo de su mayor enemigo: de sí misma. 

Por otro lado a Superman se le abre otro frente con el que no contaba: Brainiac, la megainteligencia alienígena que años atrás se había rendido, en realidad manipulaba los hechos a su conveniencia para conducir a los hombres a su propia destrucción. 

Epílogo.

Cualquier historia protagonizada por Superman tiene que t ner un mensaje de esperanza, de algún modo sus padres le enviaron a la tierra, y no otro planeta, por un motivo: para traer un poco de la grandeza de su Krypton natal con él. Superman hará honor a ese origen y llevará a cabo un sacrificio que solo él podría, dejando el mundo en manos de los hombres, para bien o para mal. Éstos, liderados por Lex Luthor se convertirán en un ejemplo de sociedad global perfecta y avanzada, justo lo que quería su antecesor. 

El futuro siempre depara muchas sorpresas, es impredecible y por eso, sugiero la lectura de Superman: Hijo Rojo, porque el final es de esos de ¿Pero bueno? Esto es genial...

Pues sí es así, y no diré lo que pasa ¡os fastidiáis! Pero si diré que echarle un vistazo al universo de Mark Millar, aquí brillantemente acompañado a los lápices por Dave Johnson y Kilian Plunkett, es todo un privilegió. De nuevo, no me canso de decir: muchas gracias Mr M.
Léelo también en:
http://kzrevista.blogspot.com.es

2 comentarios:

  1. Hijo del ron, esta historia de Superman deberás leerla, te apuesto un galeóm lleno de bebida a que no te defrauda. Salutes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya está hecho... antes de hacer el artículo el bueno del Entrecott me dejó este magnífico volumen... una gran historia sin duda... se merecería una película ¡Juas! XD

      Eliminar