19 de septiembre de 2013

Turo (by El Entrecott)

Hubo un tiempo en que lo se que conocía como género de “Espada y Brujería” copó las estanterías de muchas librerías y vídeo clubes. Era sencillo ir a un kiosko y encontrar el último número de La espada Salvaje de Conan, que daba cabida no solo a las aventuras del bárbaro, sino que incluía a otros personajes “satélite” como Kull El Conquistador o Red Sonja. También se sucedieron las adaptaciones a la gran pantalla de “explotations” de Conan, como Ator El Poderoso, El Guerrero Rojo (con la inefable Brigitte Nielsen), o Los Bárbaros y algunas otras de las cuales es mejor ni hablar...

Es un hecho conocido que a finales de los 70 y principios de los 80 las grandes editoriales volvieron su mirada hacía un público más adulto. El momento en nuestro país era especialmente propicio; más libertad para mostrar escenas con sexo explícito, así como la posibilidad de publicar cómics que pudieran ser vendidos sin restricciones de edad. Paralelamente a esto  surgió otra corriente que nos llegó a través televisión principalmente: los dibujos animados provenientes de Japón, o como serían conocidos una década después: el anime.

Es cierto que estamos hablan- do de un ”proto-anime” por así decirlo, todavía carente de la carga de erotismo o violencia de los actuales, pero también es bien cierto que sirvieron de base e inspiración para toda una generación que ahora baila entre los 30 y 40 años de edad. Títulos como Mazinger Z, Ulises 31 o la lacrimógena Candy, iban  a tener una importancia capital en las publicaciones de género de años venideros, y ¿que por qué os cuento todo esto? Bueno, quizás sea por la obra que hoy nos ocupa tiene un poco de todo aquello, no sabría decir en qué medida de cada cosa, y no creo que en verdad importe demasiado el detenerse a analizarlo...

La historia de Turo podría decirse que arranca como otras muchas, un chico que vive en una pequeña aldea en lo más profundo del bosque y lleva una existencia feliz cazando a todo bicho viviente que se le pone en su camino. Un día el destino, o quizás la providencia, quieren que en una de sus incursiones por el bosque se tope con Bezay, una mujer elfa que sirve de guía a dos caballeros que van en pos de una vieja leyenda, el cráneo del rey brujo.

A partir de aquí la vida de Turo va a tomar un giro completamente inesperado de 180 grados, atraído por la posibilidad de conocer mundo, acompañará a Bezay a la ciudad de las tres colinas sin saber aún que el destino le tiene reservado un papel crucial en la eterna lucha del bien contra el mal.

Los elementos de la fantasía heroica que tan brillantemente plasmara J.RR Tolkien en El Señor de los Anillos están muy presentes: un niño fuera de su ambiente natural abocado a grandes gestas, la presencia de seres mágicos como elfos, magos, malvados hechiceros y otros como la figura del pícaro, del que muchos podrán ver atisbos de Dungeons and Dragons, conforman un collage muy interesante.

Luego está el papel de los hombres en esta historia, herederos de una era de grandeza que ellos mismos se encargaron de dilapidar. En este entramado brilla con luz propia el personaje del Capitán Maldonado, testigo de la gesta final que hizo posible la derrota del gran hechicero pero que ahora no es más que un vulgar borracho. La vida en la gran ciudad es muy distinta a como Turo la había imaginado, la trascendencia de la reliquia que trae consigo le hace blanco de ataques de mercenarios y sicarios del malvado mago, que ahora sólo es un espíritu y espera recobrar todo su poder. Por el camino iremos descubriendo que la importancia de nuestro pequeño amigo es tal que todos ven en él a la persona que podrá poner fin los diabólicos planes de... ¿Pero qué estoy diciendo?, !ya os he contado demasiado!

En Turo, primer volumen de una saga de cuatro entregas se nos dan las claves para poder seguir la narración sin mayor problema. ¡Y qué bien está contado! Como ya decía, el estilo de Mateo Guerrero es una amalgama de varios modos de en- tender el cómic. Por un lado tenemos la expresividad y entusiasmo del manga a la hora de mostrarnos las emociones de los personajes; por otro, en el aspecto secuencial una estructura más propia del cómic-book norteamericano, páginas con 8 ó 9 viñetas que se alejan mucho del estilo nipón y sus características sangrías.

En cuanto al diseño de las figuras yo veo aquí un corte más europeo que otra cosa, inmaculado en su concepto, con gran dominio de la anatomía y las formas geométricas que lo hacen muy agradable a la vista. Otro aspecto que me ha llamado mucho la atención es la cromía. Es una obra que podría haber funcionado muy bien en blanco y negro, aunque creo que han acertado plenamente al hacerla en color. Hace mucho escuché decir a un afamado director de cine que el color era otro personaje más en cualquier película, en un cómic es exactamente lo mismo. El culpable de este buen hacer es Javi Montes que usa magistralmente los tonos vivos para plasmar la acción, los azules para la melancolía o los estados de reposo, y blanco, por citar algunos ejemplos, para enseñarnos el poder de la magia.

Pocos peros se le pueden poner a Turo, diría que sólo uno: su distribución. Desde aquí un severo tirón de orejas a Norma Editorial, que me ha hecho recorren Madrid de punta a punta para poder encontrar un ejemplar. No alcanzo a comprender porqué un material de semejante calidad no se puede comprar en casi ningún sitio que no sea la web de la editorial. Pero en fin, son cosas que pasan, nos quedamos con lo positivo; una gran obra de un gran autor, estoy convencido que en los próximos meses oiremos hablar mucho de Mateo Guerrero. Ha nacido un nuevo héroe, y se llama TURO.

Léelo también en:
ttp://kzrevista.blogspot.com.es

1 comentario:

  1. Alucinante Mr Jack, cada dia de diseño tuyo es un deleite visual. Ten, una caja de bebidas, solo para ti XD

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