4 de febrero de 2014

XVI Expocómic (by El Entrecott)

La Expocómic del pasado año 2013 planteaba algunos interrogantes, por una parte estaba el asunto del lugar donde se iba a celebrar, el pasado año el lugar designado fue “El Matadero” de Legazpi, casi impuesto por las prisas y las terribles circunstancias que acaecieron en el pabellón Madrid Arena dos meses antes. El emblemático complejo cultural no estaba preparado para este tipo de eventos y el resultado: un caos total, donde se sucedían los registros por parte del personal de seguridad cada vez que uno salía del pabellón principal, tal grado de esquizofrenia colectiva era en parte compresible pero no justifica que la gente tuviera que soportar colas a temperaturas bajo cero cada vez que se cambiaba de pabellón... pero eso ya es agua pasada, este año se volvía al Pabellón de Cristal de la Casa de Campo, lugar más que apropiado para celebrar el Salón. El otro punto crítico se centraba en el escaso, por no decir nulo, apoyo por parte de las altas esferas a la cita comiquera, con todo ello, la Expocómic 2013 había echado a andar...

Lo primero que vimos al llegar al recinto era una larga fila para que los más madrugadores se hicieran con la preciada entrada, este año al precio de 6 euros, que venía acompañada como guinda con uno de los tomos de tapa dura de Panini, del coleccionable Marvel Héroes, para los que estábamos acreditados, como este servidor, obviamente nada de nada. Una vez dentro pudimos apreciar una de las características de la expo de este año: el espacio, mucho, mucho espacio entre stands, producto de la nueva ley que se aprobó para evitar aglomeraciones. En la primera planta estaban los escenarios dedicados a actividades como el cosplay, las conferencias, videojuegos y demás. En la planta baja estaban los stands asignados a tiendas, editoriales, fanzines y exposiciones itinerantes, destacando por su interés las dedicadas a la prehistoria del cómic español con grandes artistas del periodo que abarca entre 1891 y 1930, así como una colección de ilustraciones realmente magníficas realizadas por Fernando Vicente para la tienda Elektra que plasmaba a personajes como Vampirella, la Gata Negra o la bruja Maléfica, mezcladas con homenajes a personajes masculinos como Thor pero en versión femenina.

El viernes nos deparó una agradable sorpresa, tras enterarnos de que David Rubín estaba firmando ejemplares de su colosal Beowulf, corrimos al stand de Astiberri, donde este genial y simpático artista gallego nos hizo una ilustración en cuestión de 3-4 minutos con la que todavía estoy babeando. En el citado stand pudimos ver las últimas novedades de la que es la editorial que mejor material hispano publica en la actualidad. La mañana trascurrió sin mayores sobresaltos, pudimos asistir a una clase magistral impartida por el mastodóntico dibujante norteamericano Ken Lashey, que hizo las delicias de un grupo de jovenzuelos que le observan impertérritos mientras él esbozaba a Tormenta o La Pantera Negra.

Por megafonía se sucedían los anuncios de firmas de autores, destacando el enorme interés que suscitó la presencia de Salvador Larroca en el stand de Panini. Como no, también había otras caras conocidas en un Expocómic centrado más que nunca en autores nacionales ,como las de Alfonso Azpiri, Pepe Larraz o Juan Díaz Canales, guionista del genial Blacksad. Entonces llegó el momento de dar una pequeña batida por los stands comerciales, tengo que confesaros que soy de los que van a este tipo de eventos con toda la ilusión del mundo por si encuentro alguna rareza, o un cómic que no tenga, cosa que cada vez es una tarea más difícil. Es aquí donde está uno de los puntos negros del salón, estamos asistiendo de forma progresiva a la descomposición de la industria del tebeo, que está sien- do sustituida por una amalgama de reclamos publicitarios y merchandising de lo más estrafalario que le hacen flaco favor a lo que debería ser una convención de este tipo; una plataforma de apoyo a la industria del noveno arte y a sus autores. Cada vez se ven menos expositores y los que están, se quejan amargamente de que los chicos que pululan por los stands no van a comprar, sino a hacerse fotos con gente disfrazada. Obviamente esto es una opinión, que está sujeta a muchos condicionantes pero que debería representar si queréis llamarlo así, un timbre de alarma, o una señal, cuando una editorial tiene que regalar capas de Superman para que la gente les compre algo.

El Sábado se sucedieron las charlas por parte de autores. Lo cierto es que era una pura cuestión de suerte el enterarnos del quién hablaba y cuando, así, por arte de birli y birloque vimos a Eduardo Risso impartiendo una clase magistral sobre composición en un cómic. Como ha venido siendo común en las últimas ediciones de Expocómic, el cosplay era uno de los aspectos visuales que daban colorido a la cita, destacar que vimos caracterizaciones de gran calidad pero mucha repetición, como indica el hecho de que pudimos contar en corto periodo de tiempo hasta a cinco chicas ataviadas como Loki, supongo que fruto de la popularidad de la que goza el personaje en la actualidad. No faltaron las clásicas Wonder Woman, Emma Frost o Catwomans de turno, así como los iconos clásicos de Star Wars.

He dejado para el final un apartado que suscitó cierta polémica: los fanzines. Este año la organización de Expocómic había situado el espacio dedicado a estos en un lugar poco menos que marginal, pero eso no era lo peor, más bien el reducido cubículo en el que los autores se tenían que mover. Es triste pensar que tal como funciona el mundo de las publicaciones es de vital importancia que ciertas inquietudes artísticas, pagadas además íntegramente de sus respectivos bolsillos, no tengan un escaparate con el suficiente tirón en un lugar donde precisamente lo que sobraba era espacio. Mientras escribía está crónica nos ha llegado la noticia de una nota prensa emitida por la organización de Expocómic disculpándose por todo lo acaecido, un buen gesto, que esperemos se refrende el año que viene para que estas cosas no vuelvan a suceder.

Como epílogo os dejamos con el palmarés de este año, más o menos lo esperado aunque con la ausencia de para mí, uno de los mejores autores que dado este país en décadas: Paco Roca y su inconmensurable “Los Surcos del Azar”. Ahí queda dicho.

Mejor Obra Nacional
Ardalén
(Miguelanxo Prado)

Mejor Guionista Nacional
El Héroe
(David Rubín)

Mejor Dibujante Nacional
Ojo de Halcón
(David Aja)

Mejor Obra Internacional
¿Quién le zurcía al rey de Prusia mientras estaba en la guerra?
(Zidrou / Roger Ibañez)

Mejor Autor Revelación
Las leyendas de Parvaterra
(Raul Arnaiz)

Mejor Fanzine
Tractor Who

Mejor Webcómic
Quiero una chica de Serie B
Léelo también en:
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