10 de abril de 2014

Batman: Gotham Noir (by El Entrecott)


La delgada línea que a veces separa una cosa de otra puede ser lo que defina a un producto, a un personaje, o a toda una obra. Eso es precisamente lo que ocurre con Batman, creado en 1939 por Bob Kane y Bill Finger, hizo su primera aparición en la publicación Detective Cómics número 27. Se suponía que el hombre murciélago iba a engrosar la galería de coloristas héroes que por entonces copaban los kioskos de prensa. Los mandamases de la editorial DC tenían pensando debido al éxito que Superman había cosechado un año antes lanzar al mercado toda una avalancha de cruzados disfrazados, eso sí, que no le pudieran hacer sombra al tipo de la gran ”S”. Como suele ocurrir en muchas ocasiones lo que uno pretende no es lo que acaba siendo, y gracias al cielo que no lo fue, o si no ahora no estaría escribiendo estas líneas. El caso es que Batman sufrió un proceso de mutación desde su misma creación, sus creadores pensaron que su apariencia, mucho más siniestra que de otros personajes de la Golden Age y el contexto en que se desarrollaban, luchando contra criminales de los bajos fondos en sórdidos callejones, comenzaron a moldear un fenómeno que traspasaría las fronteras del cómic para convertirse en un icono los siguientes 70 años.

Para introducir este elemento diferenciador se tomó como referencia la literatura Pulp y lo que se conoce por serie negra o Noir. Durante los años 30, los de la gran depresión en EEUU, las diferentes corrientes artísticas, ya fuese pintura, cine o literatura se vieron impregnadas de un trazo de negra desesperanza o cinismo. Sin ir mas lejos, si echamos un vistazo al cine de la época nos daremos cuenta que esta plagado de anti-héroes, mujeres fatales, y toda clase de personajes de baja estopa que pululan por escenarios de pesadilla hacía un trágico final. Los libros no son una excepción, tanto la novela considerada como más seria como la de andar por casa estaban impregnadas de esta atmósfera derrotista. Pero esto son cómics, y no se trataba de hundir en la miseria al sufrido lector que derrochaba los pocos centavos que tenía en los bolsillos.

Batman nació como un concepto, el de que cualquier hombre, por muy millonario que sea, puede llevar la mayor de las tragedias en su fuero interno. En el devenir de las siguientes décadas esta desgracia que siempre perseguía a Bruce Wayne fue más o menos maquillada por el efecto de la fantasía imperante en las publicaciones de los 50 y 60´s. Tuvieron que pasar muchos años hasta que Batman Año Uno, del entonces genial Frank Miller, nos devolviera al hombre murciélago más genuino, el de sus inicios, imperfecto e inexperto, Aquella obra nos desveló alguna cosa, Jim Gordon el sempiterno comisario de policía de Gotham era algo más que un señor bigotudo que fumaba en pipa y se pasaba el día en un tejado haciendo funcionar la bat-señal. Había un hombre lleno de inseguridades, no sabía si hacía lo correcto en poner toda su fe en un tipo en mallas que daba más miedo que otra cosa...

En los últimos años, DC ha intentado reinventarse a si misma lanzando reboots de sus colecciones más emblemáticas, en algunos casos con escasa fortuna, pero con Batman han dado en el clavo, quitando eso sí de esta afirmación la absurda muerte y posterior resurrección de Bruce Wayne, pero eso ya es harina de otro costal...

Lo cierto es que tanto las series regulares como los especiales brillan a gran altura, este en particular pertenece a la serie Otros Mundos, donde se nos muestra qué habría sido de los principales héroes de la editorial si hubiesen vivido en otra época y sus circunstancias vitales fueran otras. El planteamiento es bueno, de hecho a Batman le va que ni al pelo, siempre te preguntas que habría pasado si no hubieran matado a sus padres en aquel callejón... ¡pero no!, en este caso han sido mucho más originales, en Gotham Noir lo que se nos plantea es un descenso al más profundo de los infiernos, visto a través de los ojos de Jim Gordon. El otrora inspector de policía malvive como detective privado inmerso en un delirio de alcohol, cuando una vieja amiga que regenta un prostíbulo de lujo, Selina Kyle (más conocida como Catwoman) le propone un encargo, a priori sencillo pero que va destapar la lata de gusanos que es la vida Gordon.

Nuestro protagonista tiene que servir como guardaespaldas de una guapa chica pero todo se tuerce cuando ésta aparece muerta con el detective a su lado, a partir de este momento nuestro protagonista tendrá que destramar una compleja madeja que va desde desde las cloacas de los bajos fondos hasta las más altas instancias de Gotham, y claro, de paso probar su inocencia. En medio de todo este lío está Batman, aquí convertido en una sombra, un rumor que tan solo Jim Gordon ve en ocasiones. La obra no deja claro si es tan solo una quimera de la etílica imaginación del detective o si realmente esta especie de fantasma sigue el curso de los acontecimientos, surgiendo solo cuando es realmente necesario. Indicar que el personaje del excéntrico millonario Bruce Wayne sí que es parte de la historia, una muy crucial seria preciso indicar.

El apartado técnico de la obra es otro de sus puntos fuertes, cuenta en este primer arco argumental con Ed Brubaker, reputadísimo escritor en el medio, que ya ha sido guionista de Batman, donde este giro hacía el género negro ha sido una de sus señas de identidad, también ha tratado a otros personajes con gran éxito como Capitán América, Daredevil, o la elogiada The Authority.

A los lápices tenemos al británico Sean Phillips, también con una con una larga singladura, en los que el lector más veterano podrá reconocer de trabajos en Juez Dredd, Hellblazer, Wildcats, o en ese extraño experimento llamado Marvel Zombies, junto a Robert Kirkman. Ambos conforman una excelente pareja creativa, a Brubaker le encanta dar un aire muy realista a sus historias y a Phillips dibujarlas con toda la crudeza posible pero siempre respetando el tono de la obra, que en este caso nos debe trasladar a un lugar oscuro y decadente. Para el final dejamos la segunda parte que conforma este especial, se trata de una pequeña historia que está a cargo de Brian Michael Bendis, actualmente el hombre-franquicia en Marvel, y del dibujante Michael Gaydos, en ella vemos la vida de Bruce Wayne como si del Ciudadano Kane de Orson Welles se tratara. La pregunta es la misma ¿qué es Rosebud?, obviamente la respuesta es no.

Es un pequeño pastiche, narrado con gran ingenio por el que para algunos revolucionó por completo la factoría de las ideas y concretamente el hoy tan cacareado universo Vengadores. Aquí sin pretender tan altas metas se nos muestra un pequeño acertijo que estoy seguro que sorprenderá a más de uno, y le hará acordarse de cierta película de Tim Burton, y no digo más, solo que es una lectura muy recomendable que os hará pasar un buen rato, que al fin de al cabo es el objetivo de estas cosas.

Na na na na na na... ¡Baaatman!
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