15 de diciembre de 2014

Masters of Shadows (by El Entrecott)

Os pongo en situación; son las 20:15 de la tarde, mi novia y yo estamos en una de las mayores mecas del cómic que tenemos en este país. Hemos llegado con muy poco tiempo para ver nada, básicamente porque no hemos calculado bien los tiempos. Esta ciudad es tan grande como la nuestra, si no lo es más. Así esta la cosa: Tenemos 10 minutos para ver lo que sea. La perspectiva es mareante, hay de todo; toneladas de cómics, camisetas, merchandising de todo tipo... pero de repente algo llama mi atención, es algo diferente, una especie de monográfico que trata nada más y nada menos que de Gene Colan y Alex Toth. Un rápido vistazo me confirma lo que sospechaba, tiene pinta de ser una maravilla. A todo esto los sufridos dependientes nos indican que ha llegado la hora de cerrar. Paso por caja con mi tesoro bajo el brazo... lo que viene ahora amigos/as en la crónica de lo que sucedió después...

Nos sentamos en un banco, cansados de tanto ir y venir, estamos en verano y por lo tanto aún hay mucha luz a esas horas, es un buen entorno para sentarse a leer un poco, frente a nosotros se yergue un arco del triunfo flanqueado por palmeras. Abro mi nueva adquisición, me encuentro con un editorial firmado por un tal Miquel Perez Ramellat. He de reconocer que nunca había escuchado ese nombre, pero veo que habla con mucha coherencia sobre la obra que ha publicado, no son de esos textos que te dan ganas de dejar para el final, concentra lo que quiere decir con las palabras justas, empieza a caerme bien este chico...

Estamos ante un tipo de publicación distinta, ¿Su pretensión? Supongo que la rendir un merecido homenaje a dos de los más grandes artistas del apartado gráfico que el siglo XX ha conocido. Comenzamos por orden inverso al del título dando un repaso primero a la obra de Alexander Toth. Bueno, con este hombre pasa una cosa: es como esos grupos musicales de los que mucha gente oye canciones pero no sabe de quien son... quizás esta afirmación suene algo exagerada pero sucede con muchos autores. En el caso de Toth, si eras un niño (como yo) en 1986 y ponían por la TV el Fantasma del Espacio, o Los Súperamigos no te planteabas quien era el dibujante, pero molaban... y mucho. Dicho esto hay que explicar, y creo que este compendio lo hace estupendamente, que se trata de un artista inmenso, tocó multitud de palos. Siempre demostró su maestría, desde las publicaciones de la editorial Warren, las de Archie Cómics, las mencionadas para DC y Hanna Barbera ,dando vida los mas variopintos héroes de DC, o sus impresionantes ilustraciones de Conan The Barbarian. En todas ellos queda patente como el minimalismo a la hora de usar los claro-oscuros puede ser una arma poderosa. 

Miquel Ramellat ha recopilado un extraordinario muestrario de su trabajo. Yo personalmente me muero por hacerme con alguno de sus números de Black Canary, a la que creo que plasmó mejor que a nadie. ¡Ah! , esto no lo había mencionado pero uno de los puntos fuertes de estos coleccionables es el tipo de material que se haya recogido en ellos. Son reproducciones de originales y portafolios de los autores, alguno de los cuales nunca había visto así, una gozada visual sin lugar a dudas. El tamaño es de lo más adecuado, A3, que obviamente es el que habitualmente se trabaja.Hecho este inciso, acabaré con la parte dedicada a Alexander Toth remarcando su importancia como autor, es, bajo mi punto de vista “el puente” entre los primeros maestros como Milton Caniff o Will Eisner y las posteriores generaciones de artistas que le dieron al cómic un fondo mucho más “sofisticado” como Neal Adams o Jim Steranko. Maestro de maestros sin duda.


La segunda parte del compendio está dedicada a Gene Colan, el gran gurú de las sombras a lápiz. Muy pocas veces un dibujante es mejor sin tinta que con ella, pero es que es tal el dominio en el apartado técnico de este señor que resulta así, con ello no quiero decir que los entintadores con los que trabajó a lo largo de su dilatada carrera no lo hicieran de fábula, no, es que era muy difícil, porque simplemente quedaba poco que rematar en unas ilustraciones que ya tenían la textura idónea. Colan controlaba como nadie donde tenía que ir colocada la luz en una viñeta, como si de un director de fotografía se tratara. ¡¡¡Fue uno de los pocos autores a los que se les publicó obras hechas a exclusivamente a lápiz!!!
Nuestro buen amigo Miquel ha recogido un maravilloso botón de muestra de ello, con gloriosas páginas extraídas de alguna de sus obras más reconocidas como Daredevil, Na- mor The Submariner, o The Tomb of Drácula, que quizás sea su obra maestra. Precisamente las series de temática oscura o esotérica era donde podía desplegar mejor todo su talento, a día de hoy, y algunos me llamarán sacrílego por esto, pero su Drácula es infinitamente mejor en blanco y negro, será por algo, ¿no?

Pues eso, que sigo surcando las páginas de esta joya y me encuentro que tenemos un par de “tesoros ocultos” de ambos autores, dos historias cortas que el vivo de ejemplo del genio de Toth y Colan. Para rematar este volumen incluye un tercer segmento dedicado a Lou Fine, uno de los grandes maestros de la Golden Age. Un material con valor doble, porque su obra es bastante desconocida por desgracia para el público español, las reediciones de Quality Cómics no es que abunden precisamente, pero justamente por eso es interesante acercarse a este autor del que el mismísimo King Kirby se reconocía fan absoluto.

En definitiva, ha sido un placer y una grata sorpresa encontrarse con esta publicación a la que espero le sigan muchas entregas.


Léelo también en:
http://kzrevista.blogspot.com.es

1 comentario:

  1. Como siempre, un gusto enorme leerte, ¡¡¡¡qué buenos dibujos y de grandes maestros!!!!
    Abrazos azulados

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