6 de diciembre de 2015

RASL (by El Entrecott)


En algún lugar del tiempo...

Érase una vez un muchacho de larga melena e imaginación febril. Era diferente a todos los demás, cuando otros chicos estaban pensando en las series finales de Baseball o en cuál sería el siguiente éxito de The Electric Light Orchesta, había uno que ya había ideado su propio universo, uno plagado de seres extraordinarios y trepidantes aventuras.

Así es, Jeff Smith creció en Ohio, allí veía con fruición todos los dibujos animados y tiras cómicas que podía. A los diez años comenzó a darle forma los personajes que conformarían su obra más conocida y galardonada: Bone. Esto le llevaría unos cuantos años, pero al fin, en 1991 vería la luz porque el chico se lo auto-publicó casi él solito...

Los años fueron pasando, y Jeff Smith se convirtió en uno de los pesos pesados de la animación. Así se fueron sucediendo los éxitos, primero fue Stupid (no, no, él no lo era), sino más bien todo lo contrario... Después los gerifaltes de DC le encargaron que devolviera a la vida (una vez más) al Capitán Marvel, uno de los mitos de su niñez.

Estamos en 2008, año en que se publica el primer tomo de RASL. Para estas fechas nuestro amigo Jeff ya es una súper-estrella del cómic, uno de los artistas con mas galardones, y todo ello a base de hacer lo que al le gusta y cuando al le gusta. Un lujo al alcance de pocos. Erase una vez un chico que veía los dibujos animados pegado a su televisor, una y otra vez....

¿Que nos ocurre en el futuro Doc, nos volvemos gilipollas o algo parecido?

Bueno... no es exactamente eso pero por ahí anda la cosa. RASL nos cuenta la historia de un misterioso ladrón, que roba obras de arte de gran valor viajando a través del tiempo, su botín lo vende en universos paralelos al suyo. Un tipo bastante huraño que va dejando su firma estampada tras cada una de sus fechorías. Tras uno de estos robos, nuestro protagonista es perseguido por un extraño tipo con cara de lagarto, al parecer puede al igual que él, viajar por mundos paralelos, y sus intenciones no son nada buenas.

En RASL, los viajes ínterdimensionales tienen un componente científico, y otro llamemos lo, mágico-ceremonial. Para explicar esto hay que referirse a la figura y obra de Nikola Tesla, un visionario para unos, un brujo-loco para otros... pero obviamente una de las mayores inteligencias del siglo pasado. Suyas son las teorías que dan forma al electro-magnetismo o la corriente alterna (o sin cables) que podrían haber cambiado el curso de la historia más de lo que en sí lo han hecho. Todo ello a pesar de la incomprensión que sufrió toda vida, y que le llevó a morir poco menos que la ignominia. Las teorías de Tesla sobre la energía cinética son las que van a llevar a nuestro protagonista al convencimiento de que el universo que nos rodea no es exactamente lo que parece, y sus perseguidores a querer hacerse con ese secreto a toda costa...

Este podría ser el comienzo de una hermosa amistad...

Una de las cosas que distingue a RASL de otras obras de su estilo es la fabulosa mezcla de géneros que se dan en ella. Está claro que todos los autores tienen sus filias... yo mismo las tengo, y muchas. En el caso de Jeff Smith la novela negra y la ciencia-ficción cobran aquí vital importancia. Por una parte tenemos a un protagonista de serie Pulp al cien por cien, al más puro estilo Bogart, imperfecto, hosco, a veces desagradable, pero con que nos sentimos claramente identificados desde la viñeta uno.

En este mismo contexto están los villanos y las mujeres que le rodean, estas últimas, fatales pero tiernas, bellas y traicioneras... ¿Qué hay más sexy que eso?... pues eso. Hay científicos locos, artilugios extraños y referencias a películas, sucesos y personajes reales que al que es un poco mitómano, (como yo) le subyugan casi de inmediato. Una de las mejores es la relativa la desaparición de un buque de la armada durante la Segunda Guerra Mundial que tan bien estaba narrada en el film El Final de la Cuenta Atrás.

Podría estar mucho rato hablando de mitología y películas de serie B, pero eso nos os ayudaría a decidiros por RASL antes que por cualquier otra obra. Esta fue publicada en 2010 y lamento decir que hay muy pocas que aglutinen esta cantidad de talento e imaginación que destilan la obra de Jeff Smith. Te engancha, con dibujo sencillo pero muy directo, demuestra que no hay que ser un experto en anatomía ni un Da Vinci como creen mucho para dibujar cómics, solo saber cómo contar una historia con eficacia.

El formato es el adecuado, tipo libro, dando al lector pocos respiros entre lectura y lectura. Un ejercicio de estilo y músculo narrativo como pocos haya visto.

Si tuviera que hacer un alegato final en favor de RASL diría que estamos ante la obra de genio, quizás como Tesla, un poco incomprendido, lo diferente siempre asusta, sobre todo a los que quieren nada cambie... el cielo es el techo de este hombre, solo el tiempo dirá si no estamos ante uno de los más grandes del 9º arte.

E= M. C2 (donde C, es la velocidad a la que nos maravilla esta obra).

Que lo disfrutéis.



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